Cristina Fernández, presidente.
Aníbal Fernández, Ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos.
Alberto Fernández, Jefe de Gabinete.
Nicolás Fernández, Senador de Frente para la Victoria por la Provincia de Santa Cruz.
Marcelo Fernández, Diputado de Frente para la Victoria, Buenos Aires.
Luis María Fernández, Diputado, mismo partido, Formosa.
José Luis Fernández, Asesor del Ministerio de Defensa.
Daniel Fernández, Subsecretario de la Organización de Ingresos Sociales.
Y, a partir de hoy, Carlos Fernández, Ministro de Economía.
Fernández es un apellido muy común, estamos de acuerdo, pero, ¿no será mucho?.
viernes, abril 25, 2008
miércoles, abril 23, 2008
LLave ¿en mano?

Por fin escrituramos (crédito y ansiedad mediante). Fuimos a una sucursal céntrica del banco y nos encontramos con los escribanos y con los dos representantes de la empresa constructora.
Luego de dar numerosos autógrafos, de escuchar con atención el detalle de los textos y de agradecer las felicitaciones pertinentes, clavamos nuestras miradas en los ojos de los personajes que mandó la constructora esperando a que nos entreguen las llaves de nuestro departamento. Se miraron y mantuvieron una enervante conversación frente a todos nosotros:
Luego de dar numerosos autógrafos, de escuchar con atención el detalle de los textos y de agradecer las felicitaciones pertinentes, clavamos nuestras miradas en los ojos de los personajes que mandó la constructora esperando a que nos entreguen las llaves de nuestro departamento. Se miraron y mantuvieron una enervante conversación frente a todos nosotros:
“Eh, eh, ejem ¿vos la trajiste Alvaro?”
“No, no la tengo, ¿vos?”
“Y bueno chicos”, nos dicen entre sonrisitas estúpidas, “una cuotita más de suspenso”.
Sinceramente yo no sabía si reírme, llorar o saltar sobre la mesa y ahorcarlos con sus propias corbatas ridículas (una de ellas tenía un estampado de ositos de peluche). Uno paga una importante suma de dinero, paga las respectivas comisiones, estampillados y servicios… y este par de idiotas se olvida de traer las llaves de NUESTRA casa, porque ya es NUESTRA y de nadie más. Lo único que tenían que hacer ellos es justamente eso: traernos las benditas llaves...
Y no sólo eso, sino que encima se daban el lujo de jactarse de ello y de hacer chistes al respecto. ¿Con que “cuotita de suspenso”?
No seré muy original con lo que voy a decir, pero ¡qué flor de país, qué seriedad, cuánta responsabilidad! ¿Tendremos arreglo?
Bueno, después de este mini desahogo y de haber obtenido finalmente las llaves, puedo suspirar y comenzar a disfrutar del armado de nuestro nido.
Bueno, después de este mini desahogo y de haber obtenido finalmente las llaves, puedo suspirar y comenzar a disfrutar del armado de nuestro nido.
jueves, abril 17, 2008
Postales para aprovechar
martes, abril 15, 2008
El campo volvió a cortar las rutas
Esta vez el humo no proviene de las gomas quemadas ni está acompañado por carteles, cantos y gritos de protesta. Esta vez es más general y sutil. Quienes habitamos Buenos Aires hoy respiramos malos aires gracias a los incendios intencionales de pastizales. El pronóstico indica que hoy el cielo está totalmente despejado y que la visibilidad debería ser muy buena, pero no es así. El celeste ha sido empañado por el creciente humo del campo que logró cerrar el tránsito de las rutas 9 y 12; un piquete que avanza silenciosamente invadiendo hasta el más oscuro rincón de nuestros pulmones.
miércoles, abril 09, 2008
Escribujando

Disfruto de las instantáneas que se crean con las palabras que dibujan, como textos que se esmeran por esbozar o pintar un lienzo a través del uso exclusivo de las letras. Son como fotografías que nos atraviesan inevitablemente (con o sin flash). Muchas veces una larga hilera de palabras ilustrativas concluye en un único cuadro.
Pero el cuadro que quiero enunciar hoy no es una instantánea. Es una viñeta humorística, irónica y realista sobre lo que causa el concepto democracia en la sociedad argentina. Me gustaría contar con una mínima porción de la enorme habilidad que posee Quino para expresarme mejor en este caso, porque podría esmerarme en escribir doscientas palabras descriptivas, y aun así, morir en el intento. Indudablemente la fuerza que otorga una sola imagen es irremplazable. De todas formas, prefiero intentarlo.
Pero el cuadro que quiero enunciar hoy no es una instantánea. Es una viñeta humorística, irónica y realista sobre lo que causa el concepto democracia en la sociedad argentina. Me gustaría contar con una mínima porción de la enorme habilidad que posee Quino para expresarme mejor en este caso, porque podría esmerarme en escribir doscientas palabras descriptivas, y aun así, morir en el intento. Indudablemente la fuerza que otorga una sola imagen es irremplazable. De todas formas, prefiero intentarlo.
Imaginen a un representante del pueblo tratando de hacer malabares con cada una de las letras que componen el término democracia, intentando mantener en sus manos la verdadera y más completa acepción de dicha palabra sin que se estrelle abruptamente en el suelo. No importa si la persona es rica o pobre, o si es varón o mujer. Lo que importa es que se trata de un adulto que no puede conservar la palabra en sus manos, porque le pesa, le genera quemazón, alergia y hasta una fuerte irritación. Las dimensiones que posee el sentido de democracia parecen ser imposibles de sostener para los argentinos.
Los años pasan y el tiempo nos sigue demostrando lo mismo: quienes se llenan la boca en nombre de la democracia, terminan atentando contra ella. Podríamos encarnarle este cuadro a la presidenta, viendo como la “d” sale escupida; con confusa elegancia; de su boca para rebotar en su rostro hinchado por el botox mientras el resto de las letras se enredan en su cabellera movediza hasta destrozarse definitivamente en el mármol de la Casa Rosada, pero mi intención es abarcar a todos y a cada uno de nosotros, por eso elijo a un ciudadano anónimo. Ese que critica y no hace, que divaga a lo grande y no empieza por lo más pequeño.
¿Alguno de ustedes tiene otro escribujo (publicable, ejem) para compartir?
lunes, marzo 31, 2008
Personajes de ayer, de hoy y de mañana
Frenamos de golpe y arrancamos casi de inmediato. Cada parada es un cabeceo a esta hora de la mañana. Se sube el papá con su hijita sonriente de peinado fresco y mochilita escolar recién estrenada. Sus ojos demuestran ansiedad colorida y múltiples deseos de apretar el botón que anuncia el descenso del colectivo.
Sube una viejita toda blanca. Cada escalón es un cerro. El chofer espera masticando su impaciencia frente a la inevitable lentitud de la señora que lleva enroscada en su muñeca una cartera deshilachada de flores bordadas.
Suben los obreros en malón, aglomerándose en la parte trasera del transporte, masticando palabras poco claras o emitiendo claridades en voz baja. Entra la chica de auriculares y pelo desprolijo al ritmo inconfundible de su masticar. Es evidente que algo la entretiene y mucho. Un esbozo de sonrisa en su rostro revela su goce por la información que reciben sus oídos. Sus remeras, siempre llamativas y de diversidad temática, aportan información entretenida para mis ojos.
Frente a mi una señora de tacos altos y pollera se maquilla. Envidio su pulso mientras trata de espantar los rastros de sueño de su cara con ayuda del rouge despampanante y el rimel pegajoso que acentúa sus pestañas.
Se baja la viejita con los años que le pesan a cuestas. Lo hace por la puerta de adelante, claro, para que el chofer verifique su descenso y no arranque súbitamente dejándola despatarrada al borde del cordón de la vereda. La nena por fin se da el gusto y pulsa el sagrado botón luego del gesto permisivo de su padre.
Entran dos adolescentes de voz profunda, fuertes risotadas, acné prominente y pantalones XXL. Uno de ellos clava su mirada en la chica de remera vistosa. El disimulo no es su fuerte. La observa cada vez que puede y el movimiento de sus órganos oculares no pasa desapercibido frente a mi curiosidad matutina.
Atravesamos la zona de la plaza y de los edificios aledaños que se lucen con el reflejo que provocan sus fachadas a esta hora.
En la parada siguiente se bajan todos. Sólo quedamos dos. Es habitual que los personajes desaparezcan de manera repentina. Ahora el aire que entra por las ventanas fluye holgadamente y en libertad. La avenida se hace más angosta y sus adoquines añosos sacuden la carrocería del colectivo que anticipa la próxima parada. Me bajo, mejor dicho, nos bajamos. Mis observaciones y yo vamos juntas a todos lados. Ahora avanzamos a pie por las hojas otoñales que se densifican con los días. Nuestros pasos son ruidosos, como los colectivos que se oyen a lo lejos, como ecos del pasado inmediato y del futuro que anuncia el mismo ritual para los días venideros.
Sube una viejita toda blanca. Cada escalón es un cerro. El chofer espera masticando su impaciencia frente a la inevitable lentitud de la señora que lleva enroscada en su muñeca una cartera deshilachada de flores bordadas.
Suben los obreros en malón, aglomerándose en la parte trasera del transporte, masticando palabras poco claras o emitiendo claridades en voz baja. Entra la chica de auriculares y pelo desprolijo al ritmo inconfundible de su masticar. Es evidente que algo la entretiene y mucho. Un esbozo de sonrisa en su rostro revela su goce por la información que reciben sus oídos. Sus remeras, siempre llamativas y de diversidad temática, aportan información entretenida para mis ojos.
Frente a mi una señora de tacos altos y pollera se maquilla. Envidio su pulso mientras trata de espantar los rastros de sueño de su cara con ayuda del rouge despampanante y el rimel pegajoso que acentúa sus pestañas.
Se baja la viejita con los años que le pesan a cuestas. Lo hace por la puerta de adelante, claro, para que el chofer verifique su descenso y no arranque súbitamente dejándola despatarrada al borde del cordón de la vereda. La nena por fin se da el gusto y pulsa el sagrado botón luego del gesto permisivo de su padre.
Entran dos adolescentes de voz profunda, fuertes risotadas, acné prominente y pantalones XXL. Uno de ellos clava su mirada en la chica de remera vistosa. El disimulo no es su fuerte. La observa cada vez que puede y el movimiento de sus órganos oculares no pasa desapercibido frente a mi curiosidad matutina.
Atravesamos la zona de la plaza y de los edificios aledaños que se lucen con el reflejo que provocan sus fachadas a esta hora.
En la parada siguiente se bajan todos. Sólo quedamos dos. Es habitual que los personajes desaparezcan de manera repentina. Ahora el aire que entra por las ventanas fluye holgadamente y en libertad. La avenida se hace más angosta y sus adoquines añosos sacuden la carrocería del colectivo que anticipa la próxima parada. Me bajo, mejor dicho, nos bajamos. Mis observaciones y yo vamos juntas a todos lados. Ahora avanzamos a pie por las hojas otoñales que se densifican con los días. Nuestros pasos son ruidosos, como los colectivos que se oyen a lo lejos, como ecos del pasado inmediato y del futuro que anuncia el mismo ritual para los días venideros.
lunes, marzo 17, 2008
La casa de los gatos


Una vecina me contó que a una cuadra del departamento que alquilamos existe una casa dedicada exclusivamente a los gatos. Lo curioso es que no se trata de hembras humanas dedicadas a cazar hombres, sino de bonitos y variados felinos.
Imagínenlo, a pocas cuadras del río, en una cuadra preciosa y bien cotizada de Zona Norte, un lugar donde sólo viven gatos con gatas y gatitos que cuentan con una casona de dos pisos y un enorme jardín para disfrutar.
Aparentemente vivía una familia (de humanos) que en principio tenía un par de mascotas ronroneantes pero cuando llegó el momento de mudarse, optó por no vender ni alquilar la propiedad, todo lo contrario.
Así es como todos en el barrio saben que si encuentran un gatito huérfano, lastimado o desnutrido, deben acercarlo a la famosa “casa de los gatos”, donde además de haber lugar, hay comida y techo para todos ellos. Del mismo modo, si alguien necesita o quiere una mascota espantaroedores, sabrá dar con las coordenadas exactas para hallar un gato a medida.
Nadie ha comentado nada acerca de los olores, arañazos y maullidos durante épocas de celo o fuertes disputas. Tal vez deba visitar a los vecinos para averiguar si pueden dormir de noche.
“Hay cada loco” me decía mi vecina refiriéndose al propietario de la casa gatuna. Pero yo pienso que el que tuvo esta iniciativa es un loco totalmente aceptable (además de tener plata, of course) .
Imagínenlo, a pocas cuadras del río, en una cuadra preciosa y bien cotizada de Zona Norte, un lugar donde sólo viven gatos con gatas y gatitos que cuentan con una casona de dos pisos y un enorme jardín para disfrutar.
Aparentemente vivía una familia (de humanos) que en principio tenía un par de mascotas ronroneantes pero cuando llegó el momento de mudarse, optó por no vender ni alquilar la propiedad, todo lo contrario.
Así es como todos en el barrio saben que si encuentran un gatito huérfano, lastimado o desnutrido, deben acercarlo a la famosa “casa de los gatos”, donde además de haber lugar, hay comida y techo para todos ellos. Del mismo modo, si alguien necesita o quiere una mascota espantaroedores, sabrá dar con las coordenadas exactas para hallar un gato a medida.
Nadie ha comentado nada acerca de los olores, arañazos y maullidos durante épocas de celo o fuertes disputas. Tal vez deba visitar a los vecinos para averiguar si pueden dormir de noche.
“Hay cada loco” me decía mi vecina refiriéndose al propietario de la casa gatuna. Pero yo pienso que el que tuvo esta iniciativa es un loco totalmente aceptable (además de tener plata, of course) .
miércoles, marzo 12, 2008
Combatiendo la imprudencia ajena

Este es un breve relato que destaca la negligencia que rodea todos los rincones de la naturaleza, sin excepción.
Todos sabemos que el clima patagónico ha sabido representar fielmente lo que simboliza una verdadera temporada de verano. Mis hermanos han tenido la suerte de gozar esta época de altas temperaturas y de cielos despejados en San Martín de los Andes.
Todos sabemos que el clima patagónico ha sabido representar fielmente lo que simboliza una verdadera temporada de verano. Mis hermanos han tenido la suerte de gozar esta época de altas temperaturas y de cielos despejados en San Martín de los Andes.
Durante uno de sus tantos días de pesca en las costas del lago Lácar, más precisamente en una playa desconocida para el turismo, de esas a las que se llega únicamente en bote u osadamente en vehículo y por referencia, Misha y Boris tuvieron que enfrentarse a lo impensado.
Luego del almuerzo decidieron salir a caminar. Dejaron sus equipos junto al bote y comenzaron a bordear la playa. Ambos vestían traje de baño pero Boris además tenía puesto su sombrero. El nivel del lago era más bien bajo. La playa de piedras hirvientes tenía los rastros de las antiguas olas y se podían observar las líneas de palos, troncos y ramitas perfectamente delimitadas por los diferentes niveles por los que había desfilado el Lácar.
De repente, divisaron fuego en uno de esos trazos. Hay que aclarar que con el calor que hizo este verano, las ramas estaban más secas que de costumbre demostrando ser el combustible ideal para las llamas. Así fue como las intenciones de un paseo ameno se estrellaron en la desesperación. Mis hermanos corrieron hasta el lugar y observaron como el principio de incendio iba expandiéndose como una línea perfecta de pólvora que alcanzaba simultáneamente el ramaje circundante. Se dieron cuenta rápidamente que provenía de un fogón mal apagado, donde se veían claros restos de carbón. No tuvieron tiempo de pensar demasiado. Podrían haber vuelto con sus cosas, navegar hasta un lugar que alcance la señal de celular y llamar a los bomberos o a Parques Nacionales, pero decidieron que la ayuda tardaría horas en llegar a un lugar tan inaccesible. Entonces Misha, recordó haber visto una botella tirada mientras caminaba hacia allí. Fue corriendo, la agarró y comenzó con la ardua tarea de llenar la botella con agua del lago y tirarla sobre la línea de fuego en expansión mientras Boris hacía exactamente lo mismo pero haciendo uso de su histórico sombrero. Pensaron en taparlo, pero las piedras estaban muy calientes y yacían entremezcladas con muchos restos de árboles que seguramente avivarían aun más las llamas. Trabajaron arduamente y en soledad sin pensar que podrían apagarlo porque el agua no alcanzaba y la consternación crecía, hasta que al cabo de un tiempo lograron extinguir el incendio. No podían creer lo que había pasado. Con una mezcla de agotamiento, bronca y alivio, se aseguraron de haber liquidado todos los rastros de quema. Finalmente llegaron a la conclusión de que gracias a la botella y al sombrero, pudieron dar por acabado el siniestro, ya que ambos contribuyeron siendo excelentes receptáculos. Que esto sirva como ejemplo para quienes organizan asaditos en los hermosos lugares de nuestra Patagonia y se van irresponsablemente y a los apurones…
La imprudencia tuvo final feliz esta sola vez y en este preciso lugar, donde no hay guarda parques ni espacios delimitados para hacer fogones.
Y existe un ingrediente más, por cierto, algo que agrego por capricho o por pura e inevitable subjetividad. De todos los lugares donde pudieron haber ido, mis hermanos decidieron ir justamente allí. Optaron por salir a caminar para ese lado y a esa hora, oyendo, tal vez inconscientemente, los gritos invisibles de la naturaleza. No caben dudas de que estuvieron en el lugar y momento indicados defendiendo lo que aman como dos héroes anónimos a pesar de sus miedos y sin recibir reconocimiento alguno, salvo estas palabras de hermana orgullosa, que están escondidas en la maleza del ciberespacio, sintiendo el mismo agradecimiento, acaso, que debieron sentir esos bosques nativos mientras atestiguaban aterrados su propia salvación.
viernes, marzo 07, 2008
Un día muy especial...


El 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer y lo primero que se me viene a la cabeza es hablar sobre los derechos de la mujer y sobre la desvalorización que sufren millones de mujeres sometidas en este y otros continentes. ¿Pero por qué hacer mención de una cosa tan natural como el derecho de las personas en una determinada fecha, cuando en realidad esto debería estar siempre presente?
El Día Internacional de la Mujer, celebrado cada año el 8 de marzo, es en teoría, un momento para que mujeres y hombres en el mundo celebren el papel de la mujer en todas las áreas del cometido humano que producen cambios positivos, armonía social y posibilidad de mejoramiento general de las condiciones de vida de nuestra generación y de generaciones futuras.
Pero lo cierto es que desde mi acotado mundo, en este día, no existen momentos profundos de reflexión acerca de las injusticias que viven las mujeres todos los días. Lo único que se hace es regalar alguna flor o un chocolate, a modo de atención (en el mejor de los casos), siempre acompañados de algún chiste machista que intenta, fallidamente, ser gracioso.
No está mal reflexionar y tomar medidas que mejoren la calidad de vida de muchas mujeres, o crear posibilidades de mejoramiento, pero opino abiertamente que eso debería ser un accionar vigente los 365 días del año.
Todos los derechos y las responsabilidades de todas las personas deberían tener cabida siempre, siendo el punto de partida para cualquier mandatario o representante de una comunidad.
Los derechos del niño, del adolescente, del hombre y de la mujer deberían celebrarse todos los días, y no ser recordados un determinado día del año, pero veamos porqué se decidió celebrar el Día Internacional de la Mujer un 8 de marzo.
ORÍGENES
Existen diversas versiones, pero la más conocida es la de un incendio ocurrido en una fábrica textil de Nueva York en 1857, donde habrían muerto quemadas las obreras que hacían una huelga. Según la historiadora canadiense Renée Côté, no existen pruebas documentales de que un incendio de esas características se produjera ese año, ni que ese hecho fuera el motivo para establecer una jornada internacional de las mujeres.
Las investigaciones de historiadoras feministas, señalan que lo que pasó en 1857 fue, en verdad, la realización de una marcha convocada en el mes de marzo por el sindicato de costureras de la compañía textil de Lower East Side, de Nueva York, que reclamaban una jornada laboral de sólo 10 horas.
Diez años después, en 1867, también en el mes de marzo, tuvo lugar una huelga de planchadoras de cuellos de la ciudad de Troy, en Nueva York, quienes formaron un sindicato y pidieron un aumento de salarios. Después de tres meses de paro, las huelguistas se vieron obligadas a regresar al trabajo sin haber logrado su demanda.
La historia del 8 de marzo está cruzada por situaciones y hechos que muestran un escenario más complejo y rico en acontecimientos marcados por la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa (donde hasta la fecha es feriado nacional por ser el día de la mujer trabajadora), la lucha por el sufragio femenino, las pugnas entre socialistas y sufragistas, y el creciente auge del sindicalismo femenino durante las primeras décadas del siglo XX en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica.
Los orígenes del Día Internacional de la Mujer están ligados a los partidos socialistas de Estados Unidos y Europa, en particular al protagonismo de las mujeres del Partido Socialista Norteamericano que, desde 1908, instauraron unas jornadas de reflexión y acción denominadas Woman's Day. La primera tuvo lugar el 3 de mayo de 1908, en el teatro Garrick de Chicago, con el objetivo central de hacer campaña por el sufragio y contra la esclavitud sexual.
De esta manera, el Día Internacional de la Mujer surge para hacer propaganda a favor del sufragio femenino, para defender los derechos laborales de las trabajadoras y manifestarse contra la guerra.
Posteriormente, en el año 1975 las Naciones Unidas establecieron el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer respaldando la energía, legitimidad y convicción para afirmar el derecho a la ciudadanía plena y a la participación en igualdad de condiciones, en todos los ámbitos.
En este día se recuerdan los éxitos alcanzados por numerosas mujeres a lo largo de la historia, de la “liberación” de la mujer. Hay cada vez más mujeres en posiciones de liderazgo en el escenario nacional e internacional.
Además, hemos ido adquiriendo mayor conciencia y apreciación por las contribuciones de heroínas anónimas cuyos nombres tal vez nunca llegaremos a conocer, trabajadoras de salud, profesoras, líderes de la comunidad, madres, hijas, hermanas, políticas, quienes lenta y humildemente contribuyen sus granos de arena diarios a una causa más grande que ellas mismas, motivadas por la convicción de que lo que hacen será en beneficio de todos.
RECONOCIMIENTO
Por esto, se dice que en esta fecha surgen los conceptos de deuda, gratitud y reconocimiento hacia las mujeres. Y para los hombres que están leyendo esta nota, no me malinterpreten, no es que no nos guste recibir flores, tarjetitas o bombones, simplemente creemos que es más válido sentirnos reconocidas todo el año y no en una fecha precisa. Sobre todo porque muchas veces las mujeres se ocupan de muchos mundos y tareas a la vez, siendo la labor de ama de casa y madre la más dura y menos reconocida de todas.
Aprovecho para aclarar que no me considero una feminista, pero si hombres y mujeres decidimos hablar con real franqueza, seguramente concluyamos en lo mismo: existen muchas problemáticas alarmantes que atañen al género femenino de las que nos tenemos que ocupar de manera urgente.
Todas estas cuestiones requieren de un enfoque que atienda las cualidades propias de las mujeres, ya que existen claras particularidades que comprender para poder tomar medidas adecuadas y acordes a cada situación.
Sin embrago, quiero destacar que al momento de hacer referencia a los derechos del niño, del adolescente, de la mujer o del ciudadano, no se puede evitar la indagación acerca de los límites que se imponen cuando se intenta aclarar lo obvio, lo que es natural e inherente, lo que le pertenece a todos.
El justificar un derecho es como enjaularlo, con la tendencia de que siempre habrá que continuar aclarando y ampliando el derecho que todos tenemos. Del mismo modo entiendo que muchas máximas nacen de la falta de comprensión que se tiene frente a determinadas situaciones, por ello sólo se me ocurre apuntar a la importancia de la educación, tanto en la familia como en las instituciones, después de todo, las mujeres también criamos y educamos a nuestros hijos.
¡FELIZ DÍA PARA TODAS! ¡¡¡y feliz cumple para mí!!! (Ahora no tienen excusas para no dejar sus comentarios. Me conformo con un "feliz cumple, che")
jueves, marzo 06, 2008
Chateando desde el freezer
El caso de una de mis compañeras de trabajo es bien absurdo. Desde que tiene servicio de cable en su casa, la llaman para ofrecerle conexión a internet gratis. Lo risible radica en que ella no tiene computadora y obviamente, no está en condiciones de gozar del servicio en cuestión.
No obstante, los jóvenes que la llaman insisten mes a mes, en ofrecerle banda ancha a domicilio sin registrar las reiteradas y muy claras (les aseguro) respuestas de mi compañera.
Últimamente ella opta por aceptarlo a las risotadas, siempre y cuando ellos le garanticen que estará habilitada a navegar por la web conectada desde la heladera o el microondas…
No obstante, los jóvenes que la llaman insisten mes a mes, en ofrecerle banda ancha a domicilio sin registrar las reiteradas y muy claras (les aseguro) respuestas de mi compañera.
Últimamente ella opta por aceptarlo a las risotadas, siempre y cuando ellos le garanticen que estará habilitada a navegar por la web conectada desde la heladera o el microondas…
domingo, marzo 02, 2008
Esa manía de preguntarle a los demás lo que opinan de nosotros
http://www.lanacion.com.ar/cultura/nota.asp?nota_id=992097&origen=premium
¡Qué placer causa leer opiniones que no incluyan a Maradona!
¡Qué placer causa leer opiniones que no incluyan a Maradona!
jueves, febrero 28, 2008
La realidad supera a la ficción

Chicos y chicas que intentan entonar elegantemente algunas estrofas ante crueles jueces que les permiten tener sus ridículos segundos de fama; mujeres hermosas que se codean agresivamente en una pasarela ficticia para llegar a ser la súper mega top model del cono sur recurriendo a lo más patético del ser humano para deshacerse de sus compañeras, parejas que compiten recorriendo el mundo a los apurones, osados que acampan en una isla desierta sin los beneficios del mundo posmoderno, luchadores que se retuercen en una pileta de pirañas para ganar un millón de dólares.
Padres e hijos que construyen motos discutiendo mecánica a los gritos; amigos tatuadores que cuentan sus historias de vida; camioneros que manejan sobre hielo por Alaska; chefs que viajan por ciudades exóticas dispuestos a comer gusanos gratinados al sol; parejitas pop que comparten su extravagante cotidianeidad; historias de bebés, adolescentes y niñeras que aportan armonía a domicilio; personajes que se pierden con una camarita y una carpa en un áspero cordón montañoso por siete días; y mi preferido, arquitectos y diseñadores listos para reconstruir o rediseñar hogares con tiempo y dinero limitados.
Médicos, policías, enfermeras, mecánicos, modelos, artistas y veterinarios, entre muchos otros, comparten sus rutinas en un show mientras boxeadores desconocidos pelean por la gloria mediática y jóvenes ejecutivos buscan un puesto laboral en una de las famosas empresas que dirige el magnate de los negocios inmobiliarios, conocido por su divorcio y sus frases terminantes. Cirujanos plásticos, aspirantes a cocineros, diseñadores de indumentaria que luchan por conseguir un trabajo mientras calman sus nervios bebiendo champagne en un burbujeante jacuzzi frente a las cámaras. Maridos que cambian esposas, esposas que cambian hogares, familias que intercambian integrantes. Carreras grupales contrarreloj donde los participantes recorren países en busca de los diferentes puestos de control que unen las hazañas más singulares a cumplir: desde comer una parrillada completa en San Telmo hasta zambullirse en el Sena sin traje de neoprene para encontrar la monedita que solía tener Napoleón en su bolsillo izquierdo.
Es evidente que estamos frente al entretenimiento a cualquier precio y al mismo tiempo a bajo precio, porque es más fácil y económico filmar la vida de otro que costear una super producción de ficción. Quizás también optamos por embobarnos frente a la realidad para sentirnos menos solos, identificándonos con los problemas de alguna madre desesperada que se aleja notablemente de los personajes de las telenovelas; u observando verdaderos papelones y maltratos que nos causan cierta gracia o aprendiendo sobre lugares donde nunca estuvimos (y tal vez nunca visitemos) o simplemente; alejándonos un poco de nuestro ámbito para acercarnos a otro que, paradójicamente, y a pesar de ser extremadamente lejano en algunos casos, también es visible, palpable y rutinario.
Si bien la mayoría de los canales poseen programación mixta, hoy por hoy algunos de ellos centran sus programaciones en este tipo de contenidos, demostrando que el realismo posee un ingrediente atractivo que supera, o simplemente se diferencia mucho, de la ficción.
miércoles, febrero 27, 2008
Yo, turista

Debo ser la única que mira detenidamente por la ventanilla mientras viaja al trabajo a bordo del 168 a la mañana, la que se sorprende por lo rápido que la manteca se convierte en punto pomada para cocinar algo de pastelería, la que se sonríe entre las góndolas de los supermercados observando los precios, la que le saca fotos a las casas marchitas rodeadas de jardines añosos, la que no usa paraguas en un día de lluvia, la que va a la clase de indoor cycling y siente que está en un sauna musicalizado, la que le habla a los empleados metidos en las casillitas del peaje de la autopista, la que prefiere quedarse en casa en lugar de ir a pasear al Tigre o al Shopping durante el fin de semana, la que no se acostumbra a las farmacias y autoservicios abiertos las 24 horas y la que a pesar de haberse arrutinado, todavía cree que es turista en (¿su?) ciudad.
lunes, febrero 25, 2008
martes, febrero 19, 2008
Año nuevo, vida nueva, ciudad nueva, depto nuevo, dudas nuevas...
Todo nuevo, salvo marido y mascota.
El 2008 empezó en familia y ahora se está amoldando a la rutina de Buenos Aires de a poco.
A veces me pregunto qué hacía allá...
A veces me pregunto qué hago acá...
El 2008 empezó en familia y ahora se está amoldando a la rutina de Buenos Aires de a poco.
A veces me pregunto qué hacía allá...
A veces me pregunto qué hago acá...
jueves, enero 17, 2008
Idas y vueltas
En alguna playa de la costa atlántica argentina, durante el mes de enero de 2008, Candelaria me regaló una tobillera hecha por ella.
Decidí lucirla de inmediato, y casi de inmediato también me zambullí en el mar.
Luego de diez minutos de luchar con las olas y las fuertes corrientes del océano, quise salir para secarme y descansar un poco.
El mar ese día estaba más revoltoso que de costumbre, y al parecer, andaba con ganas de arrancarme el reciente regalo. Y así lo hizo.
Lo que más me preocupaba era la explicación que tenía que darle a Candelaria.
Decidí volver a casa caminando por la playa con mis hermanos y Ana (la novia de uno de ellos), para disfrutar del horizonte marino y del sol. Luego de 300 metros de caminata, Ana se agacha, levanta algo del suelo y me dice: "Mirá".
La tobillera que me regaló Candelaria ahora es más mía que nunca. Se la había tragado el océano y la había vuelto a poner en mi camino.
Si bien la tobillera fue concebida para ser mía, ahora no me quedan dudas.
Decidí lucirla de inmediato, y casi de inmediato también me zambullí en el mar.
Luego de diez minutos de luchar con las olas y las fuertes corrientes del océano, quise salir para secarme y descansar un poco.
El mar ese día estaba más revoltoso que de costumbre, y al parecer, andaba con ganas de arrancarme el reciente regalo. Y así lo hizo.
Lo que más me preocupaba era la explicación que tenía que darle a Candelaria.
Decidí volver a casa caminando por la playa con mis hermanos y Ana (la novia de uno de ellos), para disfrutar del horizonte marino y del sol. Luego de 300 metros de caminata, Ana se agacha, levanta algo del suelo y me dice: "Mirá".
La tobillera que me regaló Candelaria ahora es más mía que nunca. Se la había tragado el océano y la había vuelto a poner en mi camino.
Si bien la tobillera fue concebida para ser mía, ahora no me quedan dudas.
domingo, diciembre 23, 2007
domingo, diciembre 09, 2007
¡Hasta pronto!

Este fué nuestro primer nido en la zona, con nuestro primer perro y durante la primera visita de mis tíos abuelos en S.M.Andes.

Estas son las últimas vistas que me llevo de mi actual nido, además de varios buenos amigos nyc y vyq (venidos y criados) , muchos buenos recuerdos, un marido excepcional, infinidad de visitas, varias experiencias laborales productivas, aprendizajes y una mascota caída del techo...

Nos mudamos a Buenos Aires el martes 11/12. Nos despedimos cenando con Max D, su esposa (una amiga incondicional) y mini Max D...que siempre está presente en nuestras charlas y prolongadas risas.
¡Chau Bariloche!
domingo, diciembre 02, 2007
Fráses célebres: Segunda parte
“Seño, Emilio es re-blonde” (Ian)
¿Por qué en vez de poner eight o´ clock no ponemos eight o´watch? (Candela)
“Me transpira la oreja” (Juan)
“Hoy se celebran 40 años de la muerte del Che Guevara” (Manuel)
“¿Y quién era ese?” (Ian)
“Un señor con muchos CHEques” (Nacho)
“Si, y que se parecía mucho al señor de la biblioteca” (Aldo)
“Hoy mi papá chocó el parapente del auto” (Agustina Arismendi)
“¿Por qué tenemos que copiar esta canción larguísima de Johnson Lemon?” (Cande refieriéndose a un tema de John Lennon)
“Ella es una estérica” (Emilio)
“¿Me puedo hacer castras en el pelo para el Concert? (Ian, refiriéndose a las rastas)
¿Por qué en vez de poner eight o´ clock no ponemos eight o´watch? (Candela)
“Me transpira la oreja” (Juan)
“Hoy se celebran 40 años de la muerte del Che Guevara” (Manuel)
“¿Y quién era ese?” (Ian)
“Un señor con muchos CHEques” (Nacho)
“Si, y que se parecía mucho al señor de la biblioteca” (Aldo)
“Hoy mi papá chocó el parapente del auto” (Agustina Arismendi)
“¿Por qué tenemos que copiar esta canción larguísima de Johnson Lemon?” (Cande refieriéndose a un tema de John Lennon)
“Ella es una estérica” (Emilio)
“¿Me puedo hacer castras en el pelo para el Concert? (Ian, refiriéndose a las rastas)
sábado, diciembre 01, 2007
Jugarse antes, ahora y siempre

El nivel de osadía de las decisiones de los jóvenes es diferente a la que se daba lugar durante algunas décadas atrás. Si bien una característica universal de los adolescentes de todos los tiempos es justamente el sentimiento de poder hacer cualquier cosa frente a cualquier adversidad que se presente, ¿es correcto afirmar que son más arrebatados ahora que antes?
Algunos viejos de ahora (los jóvenes de antes) aclaran que aquellas épocas eran más sanas y más ingenuas. Había posibilidades, hábitos, creencias y presiones diferentes a las de ahora. Estamos de acuerdo. Pero detengámonos en las decisiones de pareja, en el momento de arrebato y casamiento luego de sólo dos meses de salidas formales.
¿Quiénes tienen mayor inconciencia? ¿Las parejas de antes que se casaban después de pocos meses de noviazgo a los 17 o 18 años sin conocerse a fondo o los de ahora que se plantean convivir algún tiempo y toman la decisión alrededor de los treinta?
Es común escuchar que los jóvenes de ahora están descarrilados, andan sin rumbo, no saben lo que quieren, tienen todo o no tienen nada, con tanta basura dando vueltas, con las malas influencias, abusando del uso de las nuevas tecnologías, del alcohol y otras sustancias, sin valores claros, etc. etc. etc. pero creo que vale la pena ir a lo concreto. No podemos negar la realidad, pero tampoco creer siempre que todo tiempo pasado fue mejor que el actual.
Sería interesante hacer una comparación del éxito de aquellos y estos matrimonios. Tal vez los resultados nos sorprendan. ¿Acaso el arrebato y el conocimiento incompleto del otro da más garantías? ¿O será que simplemente el divorcio hoy por hoy y el espacio que ocupa la mujer en la sociedad hace que los individuos busquen su felicidad sin esclavizarse de por vida en una relación desdichada?
Algunos viejos de ahora (los jóvenes de antes) aclaran que aquellas épocas eran más sanas y más ingenuas. Había posibilidades, hábitos, creencias y presiones diferentes a las de ahora. Estamos de acuerdo. Pero detengámonos en las decisiones de pareja, en el momento de arrebato y casamiento luego de sólo dos meses de salidas formales.
¿Quiénes tienen mayor inconciencia? ¿Las parejas de antes que se casaban después de pocos meses de noviazgo a los 17 o 18 años sin conocerse a fondo o los de ahora que se plantean convivir algún tiempo y toman la decisión alrededor de los treinta?
Es común escuchar que los jóvenes de ahora están descarrilados, andan sin rumbo, no saben lo que quieren, tienen todo o no tienen nada, con tanta basura dando vueltas, con las malas influencias, abusando del uso de las nuevas tecnologías, del alcohol y otras sustancias, sin valores claros, etc. etc. etc. pero creo que vale la pena ir a lo concreto. No podemos negar la realidad, pero tampoco creer siempre que todo tiempo pasado fue mejor que el actual.
Sería interesante hacer una comparación del éxito de aquellos y estos matrimonios. Tal vez los resultados nos sorprendan. ¿Acaso el arrebato y el conocimiento incompleto del otro da más garantías? ¿O será que simplemente el divorcio hoy por hoy y el espacio que ocupa la mujer en la sociedad hace que los individuos busquen su felicidad sin esclavizarse de por vida en una relación desdichada?
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