
miércoles, julio 30, 2008
domingo, julio 27, 2008
Boyando entre la rendición y el riesgo de la osadía

Por una de esas casualidades de la vida o por esas causalidades del ámbito laboral, he comenzado a leer material relacionado con el liderazgo empresarial, el autoconocimiento, la negociación creativa, ejercicios sobre el yo ideal y la autogestión.
Justo cuando comenzaba a rendirme, a aceptar que el trabajo ideal no existe y a comprender que las ganancias económicas son directamente proporcionales a las cosas que no disfruto hacer, justo cuando pensé que estaba “madurando” ese aspecto tan adolescente, tan infantil y tan caprichoso de buscar la combinación ideal entre vocación e ingreso, justo en ese momento caen en mis manos textos con preguntas puntuales como How to get stuck in the wrong career? de Herminia Ibarra.
"Son pocos los que se dan el lujo de hacer lo qe les gusta y ganar dinero", frase repetida pero muy cierta.
Algunos de los contenidos que leí insinúan que las personas que nos rodean cotidianamente colaboran con la construcción de la visión de uno mismo, pero en mi caso percibo que gente muy cercana a mi tiene muy diferentes visiones y eso también aporta a este eterno boyar, a esta sensación de no estar en una actividad al 100%. Nuevas dudas aparecen, ¿seré muy influenciable? ¿será acertada la decisión de consultar a terceros?Dudas hay muchas pero la gran dueña y señora de todas las dudas es la que ronda la idea de qué hacer y cómo llevarlo a cabo.
Charlando con gente del ámbito laboral, descubro que casi todos están en la misma situación. Me sentí reconfortada por la empatía y por el proceso de identificación mutua que se generó, pero al mismo tiempo tuve un atisbo de envidia, de desesperación. Entonces resurgió un pensamiento que continuó torturándome con esto de la inmadurez, de la aceptación de la situación y del entorno. “Es lo que hay” dicen los españoles con realismo. “Es lo que hay, pero…” es lo que me sale decir a mi.
Los peros parecen ser mi especialidad, según lo que me han dicho en muchas oportunidades, pero, ja, evidentemente esto es algo que no puedo evitar preguntarme una y otra vez. Y con cada pregunta surge con más y más fuerza la idea de la aplicación misma.
Para trasladarlo al ámbito de las emociones, es como correr aceleradamente en la cinta del gimnasio. Uno siente la mente girar sobre lo mismo una y otra vez sin lograr moverse de ese mismísimo punto, como si el pensamiento se estrellara inevitablemente en el estancamiento.
Boyar se transforma en algo tolerable, pero muchas veces las aguas se agitan y la desesperación arrasa con fuerza. El hecho de rendirse en manos de la rutina que poco aporta o acabar enfrentando los miedos que genera lo desconocido, terminan siendo situaciones que se anulan, se compensan, y se equilibran en este estado de plancha conformista que se agita cuando las pulsaciones se elevan, los minutos rebalsan y los kilómetros se acumulan en la cinta del gimnasio.
sábado, julio 19, 2008
Deportes hechos percha
jueves, julio 17, 2008
Repelente dulzura
¿Han pensando alguna vez en los nombres de los jardines de infantes?
Cada rubro tiene su estética nominal. En general las peluquerías se detacan por los nombres propios compuestos y las fábricas de pastas llevan nombres italianos, pero los adorables jardines de infantes se identifican por los nombres que rozan el ensueño en un mundo de fantasía demasiado acaramelado para mi gusto.
En esa categoría entran "Mundo Maravilloso", "Mundo del Sol", "Arco Iris", "El bosque encantado", "Mil maravillas", y también están los saborizados "Dulce de leche", "Crema y Chocolate", "Vainilla amarilla"... ¡en fin!
Por ahora el más realista parece ser "Reino del Revés", inspirado en la letra de la canción de la genial María Elena Wlash.
Cada rubro tiene su estética nominal. En general las peluquerías se detacan por los nombres propios compuestos y las fábricas de pastas llevan nombres italianos, pero los adorables jardines de infantes se identifican por los nombres que rozan el ensueño en un mundo de fantasía demasiado acaramelado para mi gusto.
En esa categoría entran "Mundo Maravilloso", "Mundo del Sol", "Arco Iris", "El bosque encantado", "Mil maravillas", y también están los saborizados "Dulce de leche", "Crema y Chocolate", "Vainilla amarilla"... ¡en fin!
Por ahora el más realista parece ser "Reino del Revés", inspirado en la letra de la canción de la genial María Elena Wlash.
martes, julio 08, 2008
Casi lo mismo
Pongo la media derecha por encima del pantalón, ajusto mi mochila y me subo a la bici. Pongo un cambio intermedio para pedalear cómodamente por si hace falta. Me lanzo por la senda y comienzo a sentir el tembleque en los brazos. Siento el mismo efecto en la cara y trato de fijar la mirada en el suelo. ¡Pero si son adoquines! En un momento llegué a pensar que estaba en pleno descenso del Cerro Otto.
viernes, junio 27, 2008
Señor Vecino:

Algunas aclaraciones a modo de preludio. Muy a mi pesar es usted mi vecino, vecino a quien no considero ningún señor.
Mis caminatas por el barrio se han convertido en situaciones recurrentes que se esmeran por esquivar el campo minado de materia fecal canina. La vereda por donde todos circulamos a ritmos diferentes es hoy una senda resbalosa y sucia. Señor vecino, una vez más, y esta vez con tono más irónico, le repito, en nombre de muchos, junte, levante, saque la caca de su perro. Hágase cargo de su mascota como de si mismo, no ensucie la vía pública. Pública, ¿me lee bien? Pública.
Y otra aclaración más para el cierre y para evitar dudas: amo las mascotas, adoro los animales y me encanta compartir tiempo con ellos.
Mis caminatas por el barrio se han convertido en situaciones recurrentes que se esmeran por esquivar el campo minado de materia fecal canina. La vereda por donde todos circulamos a ritmos diferentes es hoy una senda resbalosa y sucia. Señor vecino, una vez más, y esta vez con tono más irónico, le repito, en nombre de muchos, junte, levante, saque la caca de su perro. Hágase cargo de su mascota como de si mismo, no ensucie la vía pública. Pública, ¿me lee bien? Pública.
Y otra aclaración más para el cierre y para evitar dudas: amo las mascotas, adoro los animales y me encanta compartir tiempo con ellos.
miércoles, junio 25, 2008
Tiempos

Dedico estas líneas a esos elementos, hábitos y situaciones que se daban hace muy poco pero que simbolizan una eternidad en nuestra actual percepción temporal.
Por ejemplo:
-¿Se acuerdan cuando se podía fumar sin piedad en los aviones o cuando los choferes de los colectivos hacían malabares manejando, cobrando y cortando el boleto al ritmo del timbre de la puerta trasera?
-¿Se acuerdan de las fantasías sobre la adultez cuando éramos niños o de los juegos infantiles del ayer carentes de gran evolución tecnológica?
-¿Y se acuerdan de cuando no existía la UE, ni el euro, ni internet, ni Bin Laden, ni la tragedia del cambio climático y las torres gemelas estaban de pie?
-¿Se acuerdan cuando no había tv las 24 hs? ¿y de cuando escribíamos cartas y lamíamos sobres? ¿ y del colorido de las estampillas? ¿se acuerdan?
Lo que algún día espero escribir sin tristeza ni nostalgia:
-¿Y se acuerdan cuando los políticos mentían y había mucha pobreza? ¿Y cuando no había justicia, educación, salud y trabajo para todos? ¿Y cuando los gobiernos se dedicaban a predicar una cosa y a hacer otra? ¿Se acuerdan de la Argentina corrupta?
jueves, junio 19, 2008
Rincones de San Isidro
El pasado lunes tuve la intención de conocer la casa que perteneció a Mariquita Sánchez de Thompson, hoy convertida en museo, un museo que no abre sus puertas los días feriados.
De todas formas Victoria, mi guía personal, me contó que esta es una de las ventanas por donde se divisaba el piano que en 1813 acompañó a Mariquita en la interpretación del Himno Nacional Argentino.
jueves, mayo 29, 2008
Nostalgia invernal
Estando bajo el plumón mientras sonaba el crick crick del celular que usamos como despertador, noté que el frío ya se estaba haciendo notar. Prendí la radio, ola de frío polar, decían, nada más porteño, pensé.
Saqué mi atuendo patagónico más abrigado (si, efectivamente, la campera michelin de pluma que ya varios conocen) y salí a la calle para caminar mis 15 cuadras matutinas diarias.A falta de guantes, los bolsillos resultaron ser la salvación para mis manos...¡ZAS! ¿qué es esto?, toco algo rectangular y lo saco.
Era mi pase de ski del año pasado, snif.
Saqué mi atuendo patagónico más abrigado (si, efectivamente, la campera michelin de pluma que ya varios conocen) y salí a la calle para caminar mis 15 cuadras matutinas diarias.A falta de guantes, los bolsillos resultaron ser la salvación para mis manos...¡ZAS! ¿qué es esto?, toco algo rectangular y lo saco.
Era mi pase de ski del año pasado, snif.
martes, mayo 27, 2008
Imponiendo el hábito del post nocturno

Hace poco me sacudió un recuerdo de la infancia. Me produjo cierto escalofrío el hecho de no poder determinar la edad exacta en la que tomaba una de las esquinas de la almohada con la punta de mi dedos para frotarla hasta dormirme. Estaba yo en mi cama, sintiendo un sueño feroz cuando tomé la almohada para acomodarla y mis dedos quedaron en esa posición. Lo recordé enseguida, fue un viaje en el tiempo que duró lo que dura un pestañeo nervioso. Habré tenido 3 o 4 años. No estoy segura.
Suelo poder remontarme con facilidad a rememorar lugares, sabores, olores y ambientes detalladamente, pero mi relación con la almohada excede todos los recuerdos. Extrañamente no guardo memoria visual de ello, sino más bien táctil. Y esta escena es tan remota como propia.
Debe ser el primer hábito (que recuerdo) construido desde mi propia individualidad, sin la imposición adulta. Más tarde surgirán en mi otras costumbres como masticar mis uñas sin pensarlo o separar las merengadas sin que se rompan las tapas antes de ingerirlas.
La historia de los hábitos o los hábitos con historia se aplican desde el aseo general, el uso del vaso, del tenedor o de la lapicera, hasta el cepillado de dientes, la ida a la escuela, la práctica de deportes y miles de otras cosas más. De un modo muy genuino, podemos afirmar que el pasado está presente y será futuro. Hay costumbres que nos marcaron de chicos, mecanicidades que aplicamos y aplicaremos hasta el día de nuestras muertes. Se trata de hechos automáticos que facilitan la vida y/o que nos mantienen sanos, porque lo cierto es que uno no suele reflexionar antes de lavarse las manos para comer…
Cuánta experiencia humana sintetizada vive encerrada en los elementos cotidianos que utilizamos mecánicamente. La necesidad de llevar a cabo con éxito la practicidad ha forjado creaciones tan geniales y de tal magnitud (algunas de ellas discutibles), que han logrado nublar el más sutil reconocimiento.
Vivimos en la pura inconciencia. Respiramos sin pensar y del mismo modo hacemos uso de las cosas más obvias, útiles y fundamentales para nuestra cotidianeidad. Pero ¿Cuántos hábitos propios (y cuando digo propios, me refiero a los creados por uno mismo, no copiados) llevamos a cabo?
Es interesante realizar este ejercicio, ya que uno desconoce la enormidad y la profundidad del pasado reflejadas imperceptiblemente en cada cosa que hace.
Y como solía decir mi abuelo materno “el mejor invento del hombre fue la cama”; punto y coma; aprovecho la oportunidad para desearles muy buenas noches antes de continuar con mi hábito de machucar la almohada con los dedos. ZZzzzzz.
Suelo poder remontarme con facilidad a rememorar lugares, sabores, olores y ambientes detalladamente, pero mi relación con la almohada excede todos los recuerdos. Extrañamente no guardo memoria visual de ello, sino más bien táctil. Y esta escena es tan remota como propia.
Debe ser el primer hábito (que recuerdo) construido desde mi propia individualidad, sin la imposición adulta. Más tarde surgirán en mi otras costumbres como masticar mis uñas sin pensarlo o separar las merengadas sin que se rompan las tapas antes de ingerirlas.
La historia de los hábitos o los hábitos con historia se aplican desde el aseo general, el uso del vaso, del tenedor o de la lapicera, hasta el cepillado de dientes, la ida a la escuela, la práctica de deportes y miles de otras cosas más. De un modo muy genuino, podemos afirmar que el pasado está presente y será futuro. Hay costumbres que nos marcaron de chicos, mecanicidades que aplicamos y aplicaremos hasta el día de nuestras muertes. Se trata de hechos automáticos que facilitan la vida y/o que nos mantienen sanos, porque lo cierto es que uno no suele reflexionar antes de lavarse las manos para comer…
Cuánta experiencia humana sintetizada vive encerrada en los elementos cotidianos que utilizamos mecánicamente. La necesidad de llevar a cabo con éxito la practicidad ha forjado creaciones tan geniales y de tal magnitud (algunas de ellas discutibles), que han logrado nublar el más sutil reconocimiento.
Vivimos en la pura inconciencia. Respiramos sin pensar y del mismo modo hacemos uso de las cosas más obvias, útiles y fundamentales para nuestra cotidianeidad. Pero ¿Cuántos hábitos propios (y cuando digo propios, me refiero a los creados por uno mismo, no copiados) llevamos a cabo?
Es interesante realizar este ejercicio, ya que uno desconoce la enormidad y la profundidad del pasado reflejadas imperceptiblemente en cada cosa que hace.
Y como solía decir mi abuelo materno “el mejor invento del hombre fue la cama”; punto y coma; aprovecho la oportunidad para desearles muy buenas noches antes de continuar con mi hábito de machucar la almohada con los dedos. ZZzzzzz.
viernes, mayo 16, 2008
Un muso poco convencional

Se trata de una esquina, de un ambiente arrinconado por dos calles, una de ellas sin salida. Es un rincón de techos altos, viejos y de paredes de ladrillos desgastados que no perdieron su elegancia gracias a la moda vigente que pregona reciclarlo todo.
Las ventanas son estilizadas y están abarrotadas de hierros vistosos que resguardan esculturas, cuadros, mesas de trabajo y más cuadros. No se respira prolijidad pero se perciben aires de libertad.
La profesora está acompañada por su gato. Se llama Bruno y es negro. Y tuerto. Y gordo. Y es muy querible. “Bruno vive en el taller, es el señor de este lugar”, me dice. Me ofreció tomar asiento y un te de frutos rojos. Charlamos y me dio la consigna de empezar a dibujar un jarrón de dos asas y una botella de aceto balsámico.
Bruno me observó fijo durante mi estadía en el taller, su taller. Me miró detenidamente con su único ojo sin apenas pestañear. La profesora me distraía con sus pasos y palabras indicadoras mientras orbitaba a mi alrededor, pero Bruno me tenía hipnotizada.
Dicen que la tercera es la vencida. Este es el tercer taller que visito. Los dos anteriores no merecen palabras de ningún tipo. Dudo todavía de mi decisión final, pero si admito que volveré, sobre todo porque Bruno me inspiró. Y noté que ha ejercido esa energía en otros anteriormente porque una importante cantidad de obras a mi alrededor retrataban su porte robusto y su ojo de cíclope color ámbar. El mismo ojo que registró cada uno de mis movimientos durante dos horas, y que me generó la suficiente curiosidad para volver. Y terminar con la botella y el jarrón, claro.
martes, mayo 13, 2008
ClaSiFiCanDo VeRbOs



Nuevos verbos cotidianos vigentes:
CARTONEAR, PIQUETEAR, MESSENGEREAR, POSTEAR, CHATEAR, MICROONDEAR, ZAFAR, COIMEAR, PIRATEAR, MENSAJEAR, TREKINEAR.
Verbos eternamente vigentes:
MATAR, ROBAR, MENTIR, CONTAMINAR, CORROMPER, DESUNIR, ENTRETENER, ENTRISTECER, ADELGAZAR.
Verbos en extinción:
RESPETAR, ESCUCHAR, PENSAR, CONFIAR, EDUCAR, ALEGRAR, INFORMAR, CURAR.
Verbos en suspenso:
CREAR, CEDER, COMPRENDER, CREER, AMAR…
CARTONEAR, PIQUETEAR, MESSENGEREAR, POSTEAR, CHATEAR, MICROONDEAR, ZAFAR, COIMEAR, PIRATEAR, MENSAJEAR, TREKINEAR.
Verbos eternamente vigentes:
MATAR, ROBAR, MENTIR, CONTAMINAR, CORROMPER, DESUNIR, ENTRETENER, ENTRISTECER, ADELGAZAR.
Verbos en extinción:
RESPETAR, ESCUCHAR, PENSAR, CONFIAR, EDUCAR, ALEGRAR, INFORMAR, CURAR.
Verbos en suspenso:
CREAR, CEDER, COMPRENDER, CREER, AMAR…
miércoles, mayo 07, 2008
Chica migraña

Muchos ha mencionado los hechos más estresantes de la vida estos días. La muerte de un ser querido, divorcios y mudanzas. La lógica indica que irían en ese orden. Pero no lo sé.
Lo que si sé es que la mudanza terminó. Me siento bien en el barrio. Me gusta el blanco pulcro de mis paredes y me gusta la luz que entra por la cortina de tela clarita que elegí. Soy una de las pocas suertudas que tarda veinte minutos en llegar al trabajo. Disfruto del sonido poético que emanan los adoquines añosos de mi calle. Ya me mudé. La mudanza terminó. It´s over.
Sin embargo, el stress no declina. La adaptación en Buenos Aires ha apsado a un décimo plano. He amanecido rodeada de agua. He detectado grifos sueltos, mármoles cachados y puertas raspadas. He oído como mi caldera nueva (tiene menos de una semana en funcionamiento) chilla cuando subo la calefacción. He presenciado como mi heladera recién estresada y reluciente ha dejado de funcionar. Y por último (espero), he atestiguado como esta mañana se cortó la luz de mi departamento.
La mudanza ha terminado. Ya lo he dicho. Pero ha comenzado la odisea de los problemas diarios. "Es porque es un departamento nuevo", "Es normal, es así, hacéte la idea", "Esto pasa cuando uno es propietario", me han dicho...
Pero me niego, me niego ROTUNDAMENTE a seguir tratando de "aceptar" que esto pasa cuando yo hice mi parte como debía. Pagamos y mucho por esto. Nos endeudamos y mucho por esto. Hace semanas que se me cae el pelo y me empezaron a doler las manos como nunca antes. Estoy empezando a pensar que soy la chica migraña de MTV que anda por la vida coronada por una nube negra y oscura llena de rayos y centellas.
(Queridos bloggers, disculpen, necesitaba desahogarme)
viernes, abril 25, 2008
"F" invasión recurrente
Cristina Fernández, presidente.
Aníbal Fernández, Ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos.
Alberto Fernández, Jefe de Gabinete.
Nicolás Fernández, Senador de Frente para la Victoria por la Provincia de Santa Cruz.
Marcelo Fernández, Diputado de Frente para la Victoria, Buenos Aires.
Luis María Fernández, Diputado, mismo partido, Formosa.
José Luis Fernández, Asesor del Ministerio de Defensa.
Daniel Fernández, Subsecretario de la Organización de Ingresos Sociales.
Y, a partir de hoy, Carlos Fernández, Ministro de Economía.
Fernández es un apellido muy común, estamos de acuerdo, pero, ¿no será mucho?.
Aníbal Fernández, Ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos.
Alberto Fernández, Jefe de Gabinete.
Nicolás Fernández, Senador de Frente para la Victoria por la Provincia de Santa Cruz.
Marcelo Fernández, Diputado de Frente para la Victoria, Buenos Aires.
Luis María Fernández, Diputado, mismo partido, Formosa.
José Luis Fernández, Asesor del Ministerio de Defensa.
Daniel Fernández, Subsecretario de la Organización de Ingresos Sociales.
Y, a partir de hoy, Carlos Fernández, Ministro de Economía.
Fernández es un apellido muy común, estamos de acuerdo, pero, ¿no será mucho?.
miércoles, abril 23, 2008
LLave ¿en mano?

Por fin escrituramos (crédito y ansiedad mediante). Fuimos a una sucursal céntrica del banco y nos encontramos con los escribanos y con los dos representantes de la empresa constructora.
Luego de dar numerosos autógrafos, de escuchar con atención el detalle de los textos y de agradecer las felicitaciones pertinentes, clavamos nuestras miradas en los ojos de los personajes que mandó la constructora esperando a que nos entreguen las llaves de nuestro departamento. Se miraron y mantuvieron una enervante conversación frente a todos nosotros:
Luego de dar numerosos autógrafos, de escuchar con atención el detalle de los textos y de agradecer las felicitaciones pertinentes, clavamos nuestras miradas en los ojos de los personajes que mandó la constructora esperando a que nos entreguen las llaves de nuestro departamento. Se miraron y mantuvieron una enervante conversación frente a todos nosotros:
“Eh, eh, ejem ¿vos la trajiste Alvaro?”
“No, no la tengo, ¿vos?”
“Y bueno chicos”, nos dicen entre sonrisitas estúpidas, “una cuotita más de suspenso”.
Sinceramente yo no sabía si reírme, llorar o saltar sobre la mesa y ahorcarlos con sus propias corbatas ridículas (una de ellas tenía un estampado de ositos de peluche). Uno paga una importante suma de dinero, paga las respectivas comisiones, estampillados y servicios… y este par de idiotas se olvida de traer las llaves de NUESTRA casa, porque ya es NUESTRA y de nadie más. Lo único que tenían que hacer ellos es justamente eso: traernos las benditas llaves...
Y no sólo eso, sino que encima se daban el lujo de jactarse de ello y de hacer chistes al respecto. ¿Con que “cuotita de suspenso”?
No seré muy original con lo que voy a decir, pero ¡qué flor de país, qué seriedad, cuánta responsabilidad! ¿Tendremos arreglo?
Bueno, después de este mini desahogo y de haber obtenido finalmente las llaves, puedo suspirar y comenzar a disfrutar del armado de nuestro nido.
Bueno, después de este mini desahogo y de haber obtenido finalmente las llaves, puedo suspirar y comenzar a disfrutar del armado de nuestro nido.
jueves, abril 17, 2008
Postales para aprovechar
martes, abril 15, 2008
El campo volvió a cortar las rutas
Esta vez el humo no proviene de las gomas quemadas ni está acompañado por carteles, cantos y gritos de protesta. Esta vez es más general y sutil. Quienes habitamos Buenos Aires hoy respiramos malos aires gracias a los incendios intencionales de pastizales. El pronóstico indica que hoy el cielo está totalmente despejado y que la visibilidad debería ser muy buena, pero no es así. El celeste ha sido empañado por el creciente humo del campo que logró cerrar el tránsito de las rutas 9 y 12; un piquete que avanza silenciosamente invadiendo hasta el más oscuro rincón de nuestros pulmones.
miércoles, abril 09, 2008
Escribujando

Disfruto de las instantáneas que se crean con las palabras que dibujan, como textos que se esmeran por esbozar o pintar un lienzo a través del uso exclusivo de las letras. Son como fotografías que nos atraviesan inevitablemente (con o sin flash). Muchas veces una larga hilera de palabras ilustrativas concluye en un único cuadro.
Pero el cuadro que quiero enunciar hoy no es una instantánea. Es una viñeta humorística, irónica y realista sobre lo que causa el concepto democracia en la sociedad argentina. Me gustaría contar con una mínima porción de la enorme habilidad que posee Quino para expresarme mejor en este caso, porque podría esmerarme en escribir doscientas palabras descriptivas, y aun así, morir en el intento. Indudablemente la fuerza que otorga una sola imagen es irremplazable. De todas formas, prefiero intentarlo.
Pero el cuadro que quiero enunciar hoy no es una instantánea. Es una viñeta humorística, irónica y realista sobre lo que causa el concepto democracia en la sociedad argentina. Me gustaría contar con una mínima porción de la enorme habilidad que posee Quino para expresarme mejor en este caso, porque podría esmerarme en escribir doscientas palabras descriptivas, y aun así, morir en el intento. Indudablemente la fuerza que otorga una sola imagen es irremplazable. De todas formas, prefiero intentarlo.
Imaginen a un representante del pueblo tratando de hacer malabares con cada una de las letras que componen el término democracia, intentando mantener en sus manos la verdadera y más completa acepción de dicha palabra sin que se estrelle abruptamente en el suelo. No importa si la persona es rica o pobre, o si es varón o mujer. Lo que importa es que se trata de un adulto que no puede conservar la palabra en sus manos, porque le pesa, le genera quemazón, alergia y hasta una fuerte irritación. Las dimensiones que posee el sentido de democracia parecen ser imposibles de sostener para los argentinos.
Los años pasan y el tiempo nos sigue demostrando lo mismo: quienes se llenan la boca en nombre de la democracia, terminan atentando contra ella. Podríamos encarnarle este cuadro a la presidenta, viendo como la “d” sale escupida; con confusa elegancia; de su boca para rebotar en su rostro hinchado por el botox mientras el resto de las letras se enredan en su cabellera movediza hasta destrozarse definitivamente en el mármol de la Casa Rosada, pero mi intención es abarcar a todos y a cada uno de nosotros, por eso elijo a un ciudadano anónimo. Ese que critica y no hace, que divaga a lo grande y no empieza por lo más pequeño.
¿Alguno de ustedes tiene otro escribujo (publicable, ejem) para compartir?
lunes, marzo 31, 2008
Personajes de ayer, de hoy y de mañana
Frenamos de golpe y arrancamos casi de inmediato. Cada parada es un cabeceo a esta hora de la mañana. Se sube el papá con su hijita sonriente de peinado fresco y mochilita escolar recién estrenada. Sus ojos demuestran ansiedad colorida y múltiples deseos de apretar el botón que anuncia el descenso del colectivo.
Sube una viejita toda blanca. Cada escalón es un cerro. El chofer espera masticando su impaciencia frente a la inevitable lentitud de la señora que lleva enroscada en su muñeca una cartera deshilachada de flores bordadas.
Suben los obreros en malón, aglomerándose en la parte trasera del transporte, masticando palabras poco claras o emitiendo claridades en voz baja. Entra la chica de auriculares y pelo desprolijo al ritmo inconfundible de su masticar. Es evidente que algo la entretiene y mucho. Un esbozo de sonrisa en su rostro revela su goce por la información que reciben sus oídos. Sus remeras, siempre llamativas y de diversidad temática, aportan información entretenida para mis ojos.
Frente a mi una señora de tacos altos y pollera se maquilla. Envidio su pulso mientras trata de espantar los rastros de sueño de su cara con ayuda del rouge despampanante y el rimel pegajoso que acentúa sus pestañas.
Se baja la viejita con los años que le pesan a cuestas. Lo hace por la puerta de adelante, claro, para que el chofer verifique su descenso y no arranque súbitamente dejándola despatarrada al borde del cordón de la vereda. La nena por fin se da el gusto y pulsa el sagrado botón luego del gesto permisivo de su padre.
Entran dos adolescentes de voz profunda, fuertes risotadas, acné prominente y pantalones XXL. Uno de ellos clava su mirada en la chica de remera vistosa. El disimulo no es su fuerte. La observa cada vez que puede y el movimiento de sus órganos oculares no pasa desapercibido frente a mi curiosidad matutina.
Atravesamos la zona de la plaza y de los edificios aledaños que se lucen con el reflejo que provocan sus fachadas a esta hora.
En la parada siguiente se bajan todos. Sólo quedamos dos. Es habitual que los personajes desaparezcan de manera repentina. Ahora el aire que entra por las ventanas fluye holgadamente y en libertad. La avenida se hace más angosta y sus adoquines añosos sacuden la carrocería del colectivo que anticipa la próxima parada. Me bajo, mejor dicho, nos bajamos. Mis observaciones y yo vamos juntas a todos lados. Ahora avanzamos a pie por las hojas otoñales que se densifican con los días. Nuestros pasos son ruidosos, como los colectivos que se oyen a lo lejos, como ecos del pasado inmediato y del futuro que anuncia el mismo ritual para los días venideros.
Sube una viejita toda blanca. Cada escalón es un cerro. El chofer espera masticando su impaciencia frente a la inevitable lentitud de la señora que lleva enroscada en su muñeca una cartera deshilachada de flores bordadas.
Suben los obreros en malón, aglomerándose en la parte trasera del transporte, masticando palabras poco claras o emitiendo claridades en voz baja. Entra la chica de auriculares y pelo desprolijo al ritmo inconfundible de su masticar. Es evidente que algo la entretiene y mucho. Un esbozo de sonrisa en su rostro revela su goce por la información que reciben sus oídos. Sus remeras, siempre llamativas y de diversidad temática, aportan información entretenida para mis ojos.
Frente a mi una señora de tacos altos y pollera se maquilla. Envidio su pulso mientras trata de espantar los rastros de sueño de su cara con ayuda del rouge despampanante y el rimel pegajoso que acentúa sus pestañas.
Se baja la viejita con los años que le pesan a cuestas. Lo hace por la puerta de adelante, claro, para que el chofer verifique su descenso y no arranque súbitamente dejándola despatarrada al borde del cordón de la vereda. La nena por fin se da el gusto y pulsa el sagrado botón luego del gesto permisivo de su padre.
Entran dos adolescentes de voz profunda, fuertes risotadas, acné prominente y pantalones XXL. Uno de ellos clava su mirada en la chica de remera vistosa. El disimulo no es su fuerte. La observa cada vez que puede y el movimiento de sus órganos oculares no pasa desapercibido frente a mi curiosidad matutina.
Atravesamos la zona de la plaza y de los edificios aledaños que se lucen con el reflejo que provocan sus fachadas a esta hora.
En la parada siguiente se bajan todos. Sólo quedamos dos. Es habitual que los personajes desaparezcan de manera repentina. Ahora el aire que entra por las ventanas fluye holgadamente y en libertad. La avenida se hace más angosta y sus adoquines añosos sacuden la carrocería del colectivo que anticipa la próxima parada. Me bajo, mejor dicho, nos bajamos. Mis observaciones y yo vamos juntas a todos lados. Ahora avanzamos a pie por las hojas otoñales que se densifican con los días. Nuestros pasos son ruidosos, como los colectivos que se oyen a lo lejos, como ecos del pasado inmediato y del futuro que anuncia el mismo ritual para los días venideros.
lunes, marzo 17, 2008
La casa de los gatos


Una vecina me contó que a una cuadra del departamento que alquilamos existe una casa dedicada exclusivamente a los gatos. Lo curioso es que no se trata de hembras humanas dedicadas a cazar hombres, sino de bonitos y variados felinos.
Imagínenlo, a pocas cuadras del río, en una cuadra preciosa y bien cotizada de Zona Norte, un lugar donde sólo viven gatos con gatas y gatitos que cuentan con una casona de dos pisos y un enorme jardín para disfrutar.
Aparentemente vivía una familia (de humanos) que en principio tenía un par de mascotas ronroneantes pero cuando llegó el momento de mudarse, optó por no vender ni alquilar la propiedad, todo lo contrario.
Así es como todos en el barrio saben que si encuentran un gatito huérfano, lastimado o desnutrido, deben acercarlo a la famosa “casa de los gatos”, donde además de haber lugar, hay comida y techo para todos ellos. Del mismo modo, si alguien necesita o quiere una mascota espantaroedores, sabrá dar con las coordenadas exactas para hallar un gato a medida.
Nadie ha comentado nada acerca de los olores, arañazos y maullidos durante épocas de celo o fuertes disputas. Tal vez deba visitar a los vecinos para averiguar si pueden dormir de noche.
“Hay cada loco” me decía mi vecina refiriéndose al propietario de la casa gatuna. Pero yo pienso que el que tuvo esta iniciativa es un loco totalmente aceptable (además de tener plata, of course) .
Imagínenlo, a pocas cuadras del río, en una cuadra preciosa y bien cotizada de Zona Norte, un lugar donde sólo viven gatos con gatas y gatitos que cuentan con una casona de dos pisos y un enorme jardín para disfrutar.
Aparentemente vivía una familia (de humanos) que en principio tenía un par de mascotas ronroneantes pero cuando llegó el momento de mudarse, optó por no vender ni alquilar la propiedad, todo lo contrario.
Así es como todos en el barrio saben que si encuentran un gatito huérfano, lastimado o desnutrido, deben acercarlo a la famosa “casa de los gatos”, donde además de haber lugar, hay comida y techo para todos ellos. Del mismo modo, si alguien necesita o quiere una mascota espantaroedores, sabrá dar con las coordenadas exactas para hallar un gato a medida.
Nadie ha comentado nada acerca de los olores, arañazos y maullidos durante épocas de celo o fuertes disputas. Tal vez deba visitar a los vecinos para averiguar si pueden dormir de noche.
“Hay cada loco” me decía mi vecina refiriéndose al propietario de la casa gatuna. Pero yo pienso que el que tuvo esta iniciativa es un loco totalmente aceptable (además de tener plata, of course) .
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