En estos días de plena y exclusiva acción del rol materno me vuelve a encontrar una vez más la idea del poder y del no poder. No poder ser nunca más lo que era, hacer las cosas como las hacía, hacer todo lo que hacía(y esto incluye la pequeñez más cotidiana que se les ocurra).
El poder, por su lado, es maravilloso, poder mirar a mi bebita, presenciar sus cambios día a día, poder ver a mi compañero en un nuevo rol y encontrarme con una nueva faceta de mi misma y con todas las sensaciones que la acompañan.
Conclusión número uno: hay muchas cosas que no se dicen acerca de esta estapa de profunda transformación en la mujer.
Conclusión número dos: cada una lo vive a su modo.
Es demasiado mujeril este post. Hombres abstenerse, tener paciencia o simplemente, aprender.
jueves, julio 16, 2009
lunes, julio 06, 2009
Hombre récord
Los que me conocen saben que es imposible que sea indiferente a las noticias tenísticas.
Ayer se hizo historia en el deporte blanco, ja, y el hombre récord no es ni más ni menos que Roger Federer, que al haber ganado su 15 Grand Slam superó al increíble Pistol Pete, quien todavía mantiene el récord de trofeos ganados excusivamente en la catedral del tenis, logrando 7 ¨Wimbledons¨, 6 de ellos consecutivos. Seguramente RF lo supere, pero le falta uno más para igualarlo.
Párrafo aparte merece Andy Roddick, quien en el día de ayer fue víctima del suizo por cuarta vez en la final del más clásico de los Grand Slams. Un psicólogo para Andy, por favor. Su frustración debe ser grande.
Les dejo un link del atp para que vean el homenaje.
Ayer se hizo historia en el deporte blanco, ja, y el hombre récord no es ni más ni menos que Roger Federer, que al haber ganado su 15 Grand Slam superó al increíble Pistol Pete, quien todavía mantiene el récord de trofeos ganados excusivamente en la catedral del tenis, logrando 7 ¨Wimbledons¨, 6 de ellos consecutivos. Seguramente RF lo supere, pero le falta uno más para igualarlo.
Párrafo aparte merece Andy Roddick, quien en el día de ayer fue víctima del suizo por cuarta vez en la final del más clásico de los Grand Slams. Un psicólogo para Andy, por favor. Su frustración debe ser grande.
Les dejo un link del atp para que vean el homenaje.
sábado, julio 04, 2009
Sobre gustos

Con gran expectativa hemos visitado la hermosa e impresionante librería que la cadena Ateneo tiene sobre la ruidosa Avenida Santa Fé. Una verdadera joya que se compara a las librerías más imponentes del mundo.
Pero qué quieren que les diga, yo me quedo con la librería del barrio, con sus olores contradictorios de viejos libracos y la frescura de los ejemplares relucientes. Prefiero sus escaleras kilométricas llenas de polvo que alcanzan las cumbres oscuras de la nebulosa, ese espacio que se parece al purgatorio de los libros, donde los títulos de los lomos añejos apenas se leen y donde seguramente se guardan tesoros.
La librería del barrio es rimbombante a su modo, con sus pasillos divididos por repisas cubiertas hasta el último centímetro e islotes llenos de novedades. Con la puerta siempre abierta y sus dos mesitas que la vigilan desde la vereda, ha cubierto cada uno de mis caprichos. Hemos encontrado, encargado y descubierto todo lo que buscábamos y aun más. Prefiero su silencio al tango electrónico que distrae en los pasillos del Ateneo.
En cierto modo, siento que me parezco al personaje de Meg Ryan en ¨Tienes un email¨, defendiendo su pequeña librería de las garras del coloso que inaugura el personaje de Tom Hanks a la vuelta de la esquina.
Pero qué quieren que les diga, yo me quedo con la librería del barrio, con sus olores contradictorios de viejos libracos y la frescura de los ejemplares relucientes. Prefiero sus escaleras kilométricas llenas de polvo que alcanzan las cumbres oscuras de la nebulosa, ese espacio que se parece al purgatorio de los libros, donde los títulos de los lomos añejos apenas se leen y donde seguramente se guardan tesoros.
La librería del barrio es rimbombante a su modo, con sus pasillos divididos por repisas cubiertas hasta el último centímetro e islotes llenos de novedades. Con la puerta siempre abierta y sus dos mesitas que la vigilan desde la vereda, ha cubierto cada uno de mis caprichos. Hemos encontrado, encargado y descubierto todo lo que buscábamos y aun más. Prefiero su silencio al tango electrónico que distrae en los pasillos del Ateneo.
En cierto modo, siento que me parezco al personaje de Meg Ryan en ¨Tienes un email¨, defendiendo su pequeña librería de las garras del coloso que inaugura el personaje de Tom Hanks a la vuelta de la esquina.
jueves, junio 18, 2009
Chau Peña y gracias!!!
lunes, junio 08, 2009
Una de tenis

Este es mi humilde homenaje a Roger Federer, que por fin logró el título de Roland Garros e igualó al gran Pete Sampras en cantidad de Grand Slams ganados.
Podría repetir los números asombrosos que lo identifican y que suenan en todos los medios de comunicación, pero prefiero agregar algo más personal: me encanta que un tipo con una técnica clásica, perfecta, sincronizada y tan completa logre semejante hazaña y continúe creciendo para ser lo que todos repiten, el más grande de la historia del deporte blanco.
El deporte suele darme muchas emociones fuertes y ayer me emocioné hasta las lágrimas cuando vi la final.
Al márgen: gracias REUTERS por la foto.
domingo, mayo 17, 2009
No era la idea, pero acá van unas palabras
Suelen cruzarse muchas ideas oportunas en momentos inoportunos. Ideas que ni siquiera llego a registrar en una hoja. Mi memoria no es la de antes y por el momento he decretado que la culpa es de las hormonas.
Aquí me encuentro repentina e inesperadamente con la posibilidad de tener cinco minutos para dedicarle a este capricho virtual que comencé hace unos años y me encuentro con que esas ideas oportunas no me encuentran a mi aquí y ahora.
Será cuestión de colgarme un anotador al cuello, andar con una bic detrás de la oreja como el carnicero de la equina y entrenarme para registrar las ideas en unos pocos segundos o… comenzar a tomar Memorex periódicamente.
Aquí me encuentro repentina e inesperadamente con la posibilidad de tener cinco minutos para dedicarle a este capricho virtual que comencé hace unos años y me encuentro con que esas ideas oportunas no me encuentran a mi aquí y ahora.
Será cuestión de colgarme un anotador al cuello, andar con una bic detrás de la oreja como el carnicero de la equina y entrenarme para registrar las ideas en unos pocos segundos o… comenzar a tomar Memorex periódicamente.
viernes, abril 24, 2009
Sexto Sentido

Es sabido que los bebés nacen con los reflejos ya conocidos y los sentidos que todos tenemos, aunque en su caso, algunos de ellos estén más desarrollados que otros, sobre todo al momento de nacer. Pero hay uno en especial que solo lo tienen ellos en exclusividad. Se trata de un sentido que se activa cuando duermen. Es una especie de radar con un olfato específico capaz de captar el momento justo cuando la madre termina de acomodarse sigilosamente en la cama para taparse hasta las narices, respirar hondo y cerrar los ojos para dormir una o varias horitas.
Justo allí es donde el crío parece captar mágicamente la presencia materna que se dispone a descansar y comienza a emitir los soniditos ya conocidos que representan el preludio del llanto que impone una demanda imposible de eludir.
Es allí donde la madre no puede describir lo que siente. En mi caso, el grito me contagia y lo primero que tengo ganas de hacer es sumarme al buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa que brota del moisés sin tregua, pero después de algunos segundos de mirar fijo el techo oscuro de la habitación, me surge la responsabilidad automática de alimentar al crío y calmar a esa pequeña termita soprano que me sorprende día a día con su poderosa voz y su inmensa ternura.
Justo allí es donde el crío parece captar mágicamente la presencia materna que se dispone a descansar y comienza a emitir los soniditos ya conocidos que representan el preludio del llanto que impone una demanda imposible de eludir.
Es allí donde la madre no puede describir lo que siente. En mi caso, el grito me contagia y lo primero que tengo ganas de hacer es sumarme al buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa que brota del moisés sin tregua, pero después de algunos segundos de mirar fijo el techo oscuro de la habitación, me surge la responsabilidad automática de alimentar al crío y calmar a esa pequeña termita soprano que me sorprende día a día con su poderosa voz y su inmensa ternura.
viernes, abril 17, 2009
Opening Windows

En estos días de adaptación acelerada a la maternidad, me he dado cuenta del enorme valor que tienen la televisión e internet. Son mis ¨ventanas al mundo¨ en este momento y en cualquier momento (dos de la tarde, tres de la mañana, al mediodía, a la noche..)
A dos semanas de tener a nuestra nueva integrante en casa, aprovecho cada minuto libre que tengo para ordenar el hogar, ordenar minimamente mi apariencia y entrar al MSN para contactarme con amigos y familiares, leer emails, navegar un rato, postear, visitar blogs, diarios, consultar información deportiva y andar a la deriva por esta realidad que tengo al alcance del teclado.
La TV nacional anda medio obsesiva con el tema del dengue, que en este momento particular mucha gracia no me causa, entonces sigo como antes, del Gourmet a Film and Arts y de Cinecanal a Canal a, para evitar la paranoia y la eterna lucha de estrellas estrelladas con extensiones, labios carnosos y corpiños abultados que se pasean por los programas de la tarde.
Al fin y al cabo, dentro de lo que obviamente se puede, selecciono las ventanas simbólicas que quiero abrir mientras espero ansiosa el invierno, porque las otras simplemente no tienen mosquitero.
domingo, abril 05, 2009
viernes, marzo 27, 2009
Un trabajo ideal
Me encanta el vino en todas sus formas: tinto, blanco, rosado, espumante, bien frío, solo, con pizza, con queso, con postre, fuerte, dulce, joven, maduro, fresco…
Me gusta conocer sus raíces literales, los suelos donde nace, su proceso de elaboración y por supuesto, me gusta la poesía que lo rodea con todas sus mitologías y exageraciones.
Soy de las que lee las etiquetas en los restaurantes y supermercados y trata de imaginar qué inspiró (o cuánto tomó) la persona que escribió semejantes descripciones acerca de este producto.
La información que contienen las etiquetas de los vinos en algunos casos es tan subjetiva que cuesta creer que la escribió un enólogo (profesional técnico que trabaja en una bodega haciendo todo tipo de pruebas, decidiendo la fecha exacta de la vendimia y realizando los controles exhaustivos que van desde el suelo que contiene al viñedo hasta el producto embotellado que vemos en góndola)
También está el rol del sommelier, que a través de la degustación e investigación previa recomienda la combinación de ciertos vinos con determinadas comidas, de una manera ¨objetiva¨ (según Wikipedia) porque, a diferencia del enólogo, el sommelier no tiene relación directa con el productor. Esto se ajustaría más a lo que suele aparecer en las etiquetas, pero honestamente creo que un sommelier no se sienta a escribirlas, sobre todo porque no debe ser nada barato para un bodeguero contratar a un sommelier para que escriba un par de palabras que digan que un vino tiene cuerpo, que es de color rubí intenso y que tiene aroma a frutos rojos con detalles de higos maduros. Y en caso de contratar a un sommelier, seguramente el bodeguero exigirá que dicho profesional ponga el gancho en una esquina vistosa de la etiqueta haciéndose cargo de la descripción provista.
Algunas veces las etiquetas van más allá de las palabras convencionales, destacándose por su… a ver, cómo llamarlo, ¿creatividad? ¿delirio? ¿poesía?
¿Será el mismísimo bodeguero quien lo hace? ¿Será su hijo, algún poeta viñatero, un productor romántico o una diseñadora gráfica que se animó a más?
Sinceramente creo que cada establecimiento vitivinícola o cada departamento de marketing tendrá su secreto respecto a esto, e intuyo que en cada caso debe tratarse de una persona con rol diferente. Por eso he decidido, en este acto de caradurismo absoluto, postularme para el puesto.
¿Y Euphoria a qué se dedica? ¿Yo? Soy escribidora de etiquetas de vino. Me nutro del sonda y de sus temperaturas extremas, de los granizos y de la cordillera entera. Pinto con uvas, escribo colores, me hundo en la humedad de las barricas y doy un par de ricos sorbitos antes de sentarme debajo de un olivo para mirar el terruño de lejos, donde dejaré que me invadan las hojas de parra con todos sus hilos para ayudarme a engendrar las palabras más exclusivas.
A continuación les dejo uno de mis últimos descubrimientos en la soledad de las góndolas, esto no figura en la contraetiqueta, está en el frente, bien lejos de los códigos de barras:
¨PECADO¨
Torrontés 2008, Finca Quara, Valle de Cafayate.
Envidia, cosechado a más de 1800 metros de altura.
Lujuria, irresistiblemente tentador y provocador.
Pereza, descansado en barricas de roble.
Gula, para acompañar innumerables manjares.
Soberbia, el mejor torrontés del mundo.
Avaricia, para disfrutar solo.
Ira, hasta la última gota.
Me gusta conocer sus raíces literales, los suelos donde nace, su proceso de elaboración y por supuesto, me gusta la poesía que lo rodea con todas sus mitologías y exageraciones.
Soy de las que lee las etiquetas en los restaurantes y supermercados y trata de imaginar qué inspiró (o cuánto tomó) la persona que escribió semejantes descripciones acerca de este producto.
La información que contienen las etiquetas de los vinos en algunos casos es tan subjetiva que cuesta creer que la escribió un enólogo (profesional técnico que trabaja en una bodega haciendo todo tipo de pruebas, decidiendo la fecha exacta de la vendimia y realizando los controles exhaustivos que van desde el suelo que contiene al viñedo hasta el producto embotellado que vemos en góndola)
También está el rol del sommelier, que a través de la degustación e investigación previa recomienda la combinación de ciertos vinos con determinadas comidas, de una manera ¨objetiva¨ (según Wikipedia) porque, a diferencia del enólogo, el sommelier no tiene relación directa con el productor. Esto se ajustaría más a lo que suele aparecer en las etiquetas, pero honestamente creo que un sommelier no se sienta a escribirlas, sobre todo porque no debe ser nada barato para un bodeguero contratar a un sommelier para que escriba un par de palabras que digan que un vino tiene cuerpo, que es de color rubí intenso y que tiene aroma a frutos rojos con detalles de higos maduros. Y en caso de contratar a un sommelier, seguramente el bodeguero exigirá que dicho profesional ponga el gancho en una esquina vistosa de la etiqueta haciéndose cargo de la descripción provista.
Algunas veces las etiquetas van más allá de las palabras convencionales, destacándose por su… a ver, cómo llamarlo, ¿creatividad? ¿delirio? ¿poesía?
¿Será el mismísimo bodeguero quien lo hace? ¿Será su hijo, algún poeta viñatero, un productor romántico o una diseñadora gráfica que se animó a más?
Sinceramente creo que cada establecimiento vitivinícola o cada departamento de marketing tendrá su secreto respecto a esto, e intuyo que en cada caso debe tratarse de una persona con rol diferente. Por eso he decidido, en este acto de caradurismo absoluto, postularme para el puesto.
¿Y Euphoria a qué se dedica? ¿Yo? Soy escribidora de etiquetas de vino. Me nutro del sonda y de sus temperaturas extremas, de los granizos y de la cordillera entera. Pinto con uvas, escribo colores, me hundo en la humedad de las barricas y doy un par de ricos sorbitos antes de sentarme debajo de un olivo para mirar el terruño de lejos, donde dejaré que me invadan las hojas de parra con todos sus hilos para ayudarme a engendrar las palabras más exclusivas.
A continuación les dejo uno de mis últimos descubrimientos en la soledad de las góndolas, esto no figura en la contraetiqueta, está en el frente, bien lejos de los códigos de barras:
¨PECADO¨
Torrontés 2008, Finca Quara, Valle de Cafayate.
Envidia, cosechado a más de 1800 metros de altura.
Lujuria, irresistiblemente tentador y provocador.
Pereza, descansado en barricas de roble.
Gula, para acompañar innumerables manjares.
Soberbia, el mejor torrontés del mundo.
Avaricia, para disfrutar solo.
Ira, hasta la última gota.
miércoles, marzo 25, 2009
Historia en Imágenes: todos los rincones son aptos para el amor
jueves, marzo 19, 2009
Circunstancias del embarazo VIII
Estas circunstancias embarazosas tuvieron lugar en la calle. Resulta que iba yo caminando hacia una avenida importante, portando con orgullo mi gran panza. Imagínense que a estas alturas y anchuras mi barriga estará a unos 30 cm delante de mí quedando totalmente al descubierto, casi, casi como si fuera un ser independiente. Mis movimientos al caminar se ven como en cámara lenta y son más parecidos a los de un pingüino que a los de un ser humano.
Cuando estoy llegando a la esquina y comienzo a doblar a mi izquierda, me encuentro de frente con un ciclista que venía raudamente por la vereda doblando exactamente por donde yo venía. No se pueden imaginar el susto que me pegué. Todavía no me explico cómo fue que nos esquivamos. Mi primer reacción fue tomarme la panza con las manos, luego sentí que el corazón me tropezaba en cada latido y después le grité algo que ya ni recuerdo (se ve que me dejó sabor a trauma). El muy sinvergüenzas ni siquiera se disculpó y tampoco tuvo intenciones de abandonar la vereda. El episodio podría haber sido peor, no quiero imaginarlo siquiera. Lo que les puedo asegurar es que los peatones no estamos a salvo ni siquiera en las veredas. Ahora se me eriza la piel con solo pensar en salir a pasear con mi bebé por la calle.
Cuando estoy llegando a la esquina y comienzo a doblar a mi izquierda, me encuentro de frente con un ciclista que venía raudamente por la vereda doblando exactamente por donde yo venía. No se pueden imaginar el susto que me pegué. Todavía no me explico cómo fue que nos esquivamos. Mi primer reacción fue tomarme la panza con las manos, luego sentí que el corazón me tropezaba en cada latido y después le grité algo que ya ni recuerdo (se ve que me dejó sabor a trauma). El muy sinvergüenzas ni siquiera se disculpó y tampoco tuvo intenciones de abandonar la vereda. El episodio podría haber sido peor, no quiero imaginarlo siquiera. Lo que les puedo asegurar es que los peatones no estamos a salvo ni siquiera en las veredas. Ahora se me eriza la piel con solo pensar en salir a pasear con mi bebé por la calle.
jueves, marzo 12, 2009
miércoles, marzo 11, 2009
¿Monotemática, yo? ¡Naaah!
lunes, marzo 09, 2009
Circunstancias del embarazo VII
No sabía que elegir un cochecito para el crío requería de tanta investigación previa. Es casi, casi como comprar un auto.
Los hay travel system, de paseo, paragüitas, deluxe, sport, de 0 a 18 kgs, de 5 a 22 kgs, de aluminio, con capota, con cubrepiés, con portavasos, con bandeja desmontable, lavables, de cuatro ruedas, ruedas dobles, tres ruedas, suspensión, de dos o cuatro posiciones, medidores de temperatura, con o sin “huevito”, con cesto grande o chico, con o sin reductor para recién nacidos… ¡uf! Realmente a-go-ta-dor.
Y eso que no estoy considerando lo que realmente más me impacta a mí: el color o el estampado :0)
Los hay travel system, de paseo, paragüitas, deluxe, sport, de 0 a 18 kgs, de 5 a 22 kgs, de aluminio, con capota, con cubrepiés, con portavasos, con bandeja desmontable, lavables, de cuatro ruedas, ruedas dobles, tres ruedas, suspensión, de dos o cuatro posiciones, medidores de temperatura, con o sin “huevito”, con cesto grande o chico, con o sin reductor para recién nacidos… ¡uf! Realmente a-go-ta-dor.
Y eso que no estoy considerando lo que realmente más me impacta a mí: el color o el estampado :0)
sábado, febrero 28, 2009
Circunstancias del embarazo VI
Cada vez falta menos. Se podría decir que estoy en la cuenta regresiva. Justo cuando uno cree que la panza no puede ponerse más grande, la piel continúa estirándose y mis movimientos se entorpecen, se ponen lentos como los de un astronauta y se encuentran claramente disminuidos. Ya les hablé de mi imposibilidad para cortarme las uñas de los pies. Ahora lo que me resulta difícil es agacharme.
Me he dado cuenta de la cantidad de veces que una persona se agacha en el día. Lo que solía ser un movimiento involuntario, entre comillas, hoy en día es una especie de malabar de circo. Prender el horno, levantar un lápiz, atarse los cordones, levantar una media, buscar las ollas del último cajón, levantar un papel, acariciar al gato, levantar el tenedor, sacar la fruta del último compartimiento de la heladera, levantar el cepillo de pelo, rascarme el tobillo… y podría seguir varios renglones más.
Me he dado cuenta de la cantidad de veces que una persona se agacha en el día. Lo que solía ser un movimiento involuntario, entre comillas, hoy en día es una especie de malabar de circo. Prender el horno, levantar un lápiz, atarse los cordones, levantar una media, buscar las ollas del último cajón, levantar un papel, acariciar al gato, levantar el tenedor, sacar la fruta del último compartimiento de la heladera, levantar el cepillo de pelo, rascarme el tobillo… y podría seguir varios renglones más.
viernes, febrero 27, 2009
Dos razones para celebrar

El origen del festejo de los cumpleaños se remonta a la Antigüedad, más precisamente a la civilización griega (¿cuándo no?), costumbre que fue adoptada por los romanos (¿cuándo no?). Resulta que aparentemente los astrólogos comenzaron a calcular las fechas de los nacimientos de los nobles, refiriéndose en un principio y en exclusividad al sexo masculino (¿cuándo no?).
La creencia griega se centraba en un espíritu protector o daemon que estaba presente el día de su nacimiento y que se dedicaba a protegerlo durante toda su vida. Los pasteles de aquel entonces eran redondos como la luna y estaban hechos a base de miel. Se dejaban sobre los altares y templos con cirios encendidos. El fuego tenía como propósito traer suerte a quien celebra su cumpleaños, pero hoy en día las velas cargan con mayores responsabilidades: conceder deseos al cumpleañero/a.
Más tarde, la visión del cristianismo enterraría este festejo considerándolo pagano (¿cuándo no?). Sin embargo, muchos años más tarde, más precisamente en el siglo IV comenzaron a modificar su visión (¿cuándo no?) y trataron de determinar la fecha de nacimiento de Cristo. En este sentido, cuando se comenzó a festejar la navidad se abrió paso al retorno de las celebraciones mundanas.
Aparentemente la tradición de las fiestas de cumpleaños toman la forma que conocemos hoy por hoy puntualmente en Alemania (y se denominaban “kinderfeste”), pero la fiesta se propaga rápidamente por toda Europa. Los niños reciben regalos, se hornean tortas con mermeladas y se encienden las velas (para ahuyentar a los malos espíritus).
Lo que todavía no pude descubrir bien es el origen de las discrepancias entre las canciones que se entonan en honor al cumpleañero/a. Acá cantamos “feliz cumpleaños” y en otros países como Inglaterra, Alemania, Estados Unidos o Rusia se canta “Feliz día de nacimiento” (“Happy Birthday” o “S Dniom Rozhschenia”, por ejemplo). En alguna ocasión presencié cómo la familia del nuevo integrante de la familia le entonaba el “Feliz día de nacimiento” al bebé recién aterrizado. Aparentemente la melodía no cambia (aunque desconozco cómo lo cantan en otros países como China, India o Turquía), pero si existen pequeñas diferencias como esta en la letra de las canciones. Lo que si queda claro es que el objetivo es festejar.
La creencia griega se centraba en un espíritu protector o daemon que estaba presente el día de su nacimiento y que se dedicaba a protegerlo durante toda su vida. Los pasteles de aquel entonces eran redondos como la luna y estaban hechos a base de miel. Se dejaban sobre los altares y templos con cirios encendidos. El fuego tenía como propósito traer suerte a quien celebra su cumpleaños, pero hoy en día las velas cargan con mayores responsabilidades: conceder deseos al cumpleañero/a.
Más tarde, la visión del cristianismo enterraría este festejo considerándolo pagano (¿cuándo no?). Sin embargo, muchos años más tarde, más precisamente en el siglo IV comenzaron a modificar su visión (¿cuándo no?) y trataron de determinar la fecha de nacimiento de Cristo. En este sentido, cuando se comenzó a festejar la navidad se abrió paso al retorno de las celebraciones mundanas.
Aparentemente la tradición de las fiestas de cumpleaños toman la forma que conocemos hoy por hoy puntualmente en Alemania (y se denominaban “kinderfeste”), pero la fiesta se propaga rápidamente por toda Europa. Los niños reciben regalos, se hornean tortas con mermeladas y se encienden las velas (para ahuyentar a los malos espíritus).
Lo que todavía no pude descubrir bien es el origen de las discrepancias entre las canciones que se entonan en honor al cumpleañero/a. Acá cantamos “feliz cumpleaños” y en otros países como Inglaterra, Alemania, Estados Unidos o Rusia se canta “Feliz día de nacimiento” (“Happy Birthday” o “S Dniom Rozhschenia”, por ejemplo). En alguna ocasión presencié cómo la familia del nuevo integrante de la familia le entonaba el “Feliz día de nacimiento” al bebé recién aterrizado. Aparentemente la melodía no cambia (aunque desconozco cómo lo cantan en otros países como China, India o Turquía), pero si existen pequeñas diferencias como esta en la letra de las canciones. Lo que si queda claro es que el objetivo es festejar.
Por eso aprovecho las diferencias lingüísticas en este doble futuro festejo, ¡Feliz cumpleaños para mi y happy birthday para mi hijita que está por nacer!
lunes, febrero 23, 2009
Disyuntiva

El fin de semana vi "Revolutionary Road" con Kate Winslet y Leonardo Di Caprio. Esta imágen me recordó a una de las disyuntivas que siente April, el personaje que interpreta Winslet.
¿Alguno de uds. ha sentido esto antes de tomar decisiones importantes? En el camino que marca el resto de tu vida, a la izquierda se ubica lo promedio, lo mediocre, lo usual. Y la derecha se encuentra la decisión que llevará al resto de una vida memorable.
viernes, febrero 20, 2009
Leed, mortales

Mi estado actual me tiene medio sensibilizada, es verdad, pero lo que me pasa cuando escucho o canto el himno nacional, es algo creciente e indescriptible. De todas formas, por medio de este acto desafiante, intentaré descifrarlo.
Mis años de maestra me han dejado una postal emotiva. Todavía recuerdo todas esas caritas ingenuas entonando estrofas con gran significado, inmersas en una realidad que tiene que ver más con el País de Nomeacuerdo o el Reino del Revés creados por la talentosa María Elena Walsh, que con los profundos valores que me infunde el himno nacional. Aun veo todos esos ojitos observando una bandera estática mientras pronuncian los ideales de una nación (tal vez sin siquiera pensar en ello) que lejos está de alinearse con ellos.
Lo escucho en la tele, en la radio, por la calle, donde sea, interpretado por deportistas ávidos de motivación o por un grupo de chicos que crean ecos agudos tras los paredones de algún colegio lejano del barrio. Cada vez que lo oigo se me pone la piel de gallina, se me eriza la nuca, me brotan las lágrimas. Supongo yo que será a causa del contraste espontáneo que se me presenta entre lo que me inspira y lo que me rodea.
Es como si fuera lo único e incorruptiblemente puro que quedó allí, olvidado, porque la entereza que carga quedó grabada en la repetición automática de la “noble igualdad” y no en su concreción propiamente dicha. Esto tal vez se mantenga así hasta que algún presidente de turno trate de llevar a cabo lo que los Les Luthiers idearon en uno de sus espectáculos cuando uno de ellos decide encarnar a un político que toma la decisión de cambiar las estrofas del himno nacional a gusto y piaccere, mezclándolo con la marcha de su partido…
Y justamente esa cualidad pura y olvidada la veo en todos esos niños que en las aulas escriben y leen sobre los símbolos nacionales y que en un futuro cercano se encontrarán indefectiblemente con una realidad celeste y blanca desteñida. No me malinterpreten, no digo que hacer un collage con la bandera esté mal, pero es muchísimo más importante el ejemplo de la lucha por una sociedad mejor.
Para mi se trata de un emblema nacional sumamente emotivo y empolvado, que se ve reducido (o altamente engrandecido e incomprendido) y que no posee el peso consciente de todo lo que debería inspirar. Es mi experiencia, sumamente subjetiva, íntima, propia, extremista tal vez.
Pienso en ello cada vez que lo escucho y no puedo evitar llorar. Me invade la tristeza mientras comprendo que cada vez estamos más lejos como sociedad de aquellas palabras que sólo cargan con la connotación del olvido y que poco ya tienen que ver con el hecho de vivir con gloria y eternizar los laureles que alguna vez, supuestamente, supimos conseguir.
Mis años de maestra me han dejado una postal emotiva. Todavía recuerdo todas esas caritas ingenuas entonando estrofas con gran significado, inmersas en una realidad que tiene que ver más con el País de Nomeacuerdo o el Reino del Revés creados por la talentosa María Elena Walsh, que con los profundos valores que me infunde el himno nacional. Aun veo todos esos ojitos observando una bandera estática mientras pronuncian los ideales de una nación (tal vez sin siquiera pensar en ello) que lejos está de alinearse con ellos.
Lo escucho en la tele, en la radio, por la calle, donde sea, interpretado por deportistas ávidos de motivación o por un grupo de chicos que crean ecos agudos tras los paredones de algún colegio lejano del barrio. Cada vez que lo oigo se me pone la piel de gallina, se me eriza la nuca, me brotan las lágrimas. Supongo yo que será a causa del contraste espontáneo que se me presenta entre lo que me inspira y lo que me rodea.
Es como si fuera lo único e incorruptiblemente puro que quedó allí, olvidado, porque la entereza que carga quedó grabada en la repetición automática de la “noble igualdad” y no en su concreción propiamente dicha. Esto tal vez se mantenga así hasta que algún presidente de turno trate de llevar a cabo lo que los Les Luthiers idearon en uno de sus espectáculos cuando uno de ellos decide encarnar a un político que toma la decisión de cambiar las estrofas del himno nacional a gusto y piaccere, mezclándolo con la marcha de su partido…
Y justamente esa cualidad pura y olvidada la veo en todos esos niños que en las aulas escriben y leen sobre los símbolos nacionales y que en un futuro cercano se encontrarán indefectiblemente con una realidad celeste y blanca desteñida. No me malinterpreten, no digo que hacer un collage con la bandera esté mal, pero es muchísimo más importante el ejemplo de la lucha por una sociedad mejor.
Para mi se trata de un emblema nacional sumamente emotivo y empolvado, que se ve reducido (o altamente engrandecido e incomprendido) y que no posee el peso consciente de todo lo que debería inspirar. Es mi experiencia, sumamente subjetiva, íntima, propia, extremista tal vez.
Pienso en ello cada vez que lo escucho y no puedo evitar llorar. Me invade la tristeza mientras comprendo que cada vez estamos más lejos como sociedad de aquellas palabras que sólo cargan con la connotación del olvido y que poco ya tienen que ver con el hecho de vivir con gloria y eternizar los laureles que alguna vez, supuestamente, supimos conseguir.
jueves, febrero 12, 2009
Preguntas Gatoexistenciales
¿Extrañará el paisaje de las montañas y el lago? ¿Comparará las nevadas y la eterna llovizna patagónica con las tormentas ruidosas de Buenos Aires? ¿Registrará las diferencias entre el aire puro y los vahos cambiantes de la ciudad? ¿Sentirá la ausencia de los techos helados, los ambientes calefaccionados y los eternos vientos sureños? ¿Tendrá grabada en su retina aquella vista que solía observar desde la ventana de la cocina? ¿Notará que ahora afila sus uñas con un rasquigato de cartón y en nuestras preciadas sillas recién estrenadas en lugar de usar aquel viejo durmiente gastado que oficiaba de escalón en el jardín? ¿Añorará las coníferas, el radal, los cipreses o se conformará con el laurel y las eugenias que sobreviven con esmero en el balcón?
¡Si tan solo pudiera hablarme de lo que piensa!
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